Didos (3)

Death of Dido

Muerte de Dido (Tiépolo, ca 1757-1770)

Johann Adolf HasseMediados del XVIII. Johann Adolph Hasse es un compositor alemán enormemente popular cuyas óperas empiezan a ser hoy muy reconocidas pero aún nada programadas. Con él, la Didone abbandonata de su amigo Metastasio da en estilo galante los primeros pasos hacia el clasicismo. La ópera se estrena en 1742, con su esposa, la famosa soprano Faustina Bordoni, en el papel de Dido. Ahora podemos escuchar a Theresa Holzhauser con la Hofkapelle München dirigida por Michael Hoffsteter en Non ha ragione ingrato, un aria en la que Dido se mueve entre la tristeza y la indignación por el comportamiento de Eneas, y que en la primera de esas tesituras podría ser un antecedente de la Cavatina L’ho perduto con que Barbarina inicia el cuarto acto de Las bodas de Figaro de Mozart, como ya se sugirió por aquí.

Niccolò_JommelliCuando Mozart tenía catorce años escuchó en Nápoles y valoró muy positivamente la Armida de Niccolò Jommelli, a quien había conocido en Ludwigsburg a los siete años, durante el “gran viaje” con su padre. En esas fechas, año 1763, Jommelli presentaba su Didone abbandonata, una ópera que, como tantas de esos años, hoy atribuiríamos fácilmente a un Mozart más o menos inspirado. Era la nueva versión de una Didone previa con la que había triunfado años atrás en la corte Vienesa. A su primer acto pertenece este Son regina e sono amante, con que Dido, aquí Dorothea Röschmann con la Stuttgarter Kammerorchester a las ordenes de Frieder Bernius, afirma orgullosamente su condición: “Soy reina y soy amante, y mío es el imperio de mi trono y mi corazón.”

Wolfgang-amadeus-mozartMozart, que también miró a la Grecia y la Roma antigua para sus óperas, pero que no compuso ninguna con Dido de protagonista, escribió sin embargo una canción sobre ella cuando tenía veintidós años, en 1778, también con texto de Metastasio. Se trata de Basta, vincesti … Ah, non lasciarmi, no KV 486ª, en la que Dido trata de persuadir a Eneas de que no la abandone. Y se trata de una de esas genialidades que hace palidecer todo lo que le rodea. Los reproches y el contenido enfado del recitativo, “Ed hai cor di tradirmi? E puoi lasciarmi?” hace aún más seductor el ruego de Dido en el aria, en la que, siempre subrayando casi milimétricamente los sentimientos expresados por cada palabra, se intercala la sombría sugerencia de un suicidio, “Di vita mancherei nel dirti addio”. Kathleen Battle, acompañada aquí por la Royal Philharmonic y Andre Previn, borda la pieza.

Basta, vincesti; eccoti il foglio. / Basta, venciste; aquí está la hoja.
Vedi quanto t’adoro ancora, ingrato! / Mira cuanto te amo todavía, ingrato!
Con un tuo sguardo solo / Con una sola mirada tuya
Mi togli ogni difesa e mi disarmi. / me quitas toda defensa y me desarmas
Ed hai cor di tradirmi? E puoi lasciarmi? / ¿Y tendrías el coraje de traicionarme? ¿Y después dejarme?
Ah, non lasciarmi, no, / ¡Ah! no me dejes, no
Bell’idol mio; / hermoso ídolo mío;
Di chi mi fiderò / ¿De quién me fiaré
Se tu m’inganni? / si tú me engañas?
Di vita mancherei / Sin vida quedaría
nel dirti addio, / al decirte adiós,
Ché viver non potrei / porque vivir no podría
Fra tanti affanni! / entre tanto sufrimiento

SalieriDido también aparece en la obra de Salieri, y de una forma bastante curiosa: Una de las olvidadas composiciones de este autor tan castigado por su pretendidamente insana rivalidad con Mozart, es una ópera de 1781 llamada Der Rauchfangkehrer, oder Die unentbehrlichen Verräter ihrer Herrschaften aus Eigennutz (Lo spazzacamino, ossia Gli indispensabili traditori delle Loro Signorie per tornaconto) que a efectos prácticos podemos dejar en El deshollinador, y que, como su propio título sugiere, tiene mucho de ópera bufa. Y en una de sus escenas, el astuto y musical deshollinador que la protagoniza, emplea un aria con el mismo texto elegido por Mozart, Basta, vincesti … Ah, non lasciarmi, para una clase de canto a la hija de la dueña de la casa, Janet Todd en este video. La elección por parte de Salieri de esos mismos versos, suena a competición.

NiccoloPiccinniEn 1783, el italiano Niccolò Piccinni, muy popular en su país como autor de óperas bufas y que ya tenía una Didone abbandonata, triunfó definitivamente en Paris con la que es considerada su mejor obra, Didon, con libreto francés de un enciclopedista llamado Jean-François Marmontel, a partir del texto de Metastasio. Pocos años antes, el mundo musical parisino se había dividido entre Gluckistas y Piccinnistas, entre defensores de la ópera francesa y de la italiana, en una querella que se extinguió sin un vencedor claro y a la que habían sido relativamente ajenos Gluck y Piccini, que se admiraban mutuamente. Ah que je fus bien inspirée es una preciosa aria de Didon en la que la reina de Cartago se felicita por su buen ojo al fijarse en Eneas, y que es tan emotiva como las de Gluck. La canta Roberta Invernizzi, con la Cappella della Pieta de’ Turchini dirigida por Antonio Florio

Y mañana, último capítulo.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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4 respuestas a Didos (3)

  1. josep.olivé dijo:

    Ya echaba yo de menos esas “tiras” monográficas célebres de esta ancha casa, y como constato, Dido es otra mina…🙂

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