Beethoven: Siete Variaciones para Violoncelo y Piano sobre el dueto «Bei Männern welche Liebe fühlen» («A los hombres que sienten el amor») de La flauta mágica de Mozart, en Mi bemol mayor, WoO 46

Aunque es muy probable que Beethoven conociese personalmente a Mozart cuando, a los diecisiete años, pasó un par de semanas en Viena, la anécdota relatada por Oto Jahn, un filólogo y musicólogo alemán del siglo XIX, según la cual, Mozart, al escuchar uno de aquellos días a Beethoven improvisando, habría advertido a los presentes que se hallaban ante un joven del que se iba a hablar mucho, no fue nunca documentada y no se tiene por cierta. Pero para asegurar que conoció y estudió su obra, no hace falta recurrir a las citas de la Sinfonía nº 40 anotadas de su puño y letra en los esbozos de su Quinta ni a otras posibles relaciones de obras suyas con las de Mozart, porque Beethoven compuso cuatro series de variaciones sobre temas de óperas de Mozart; una sobre el “Se vuol ballare” de Las bodas de Fígaro para piano y violín, otra sobre el “La ci darem la mano” de Don Giovanni para dos oboes y corno inglés, y dos sobre La flauta mágica para piano y violonchelo.

Beethoven fue también un maestro de las variaciones (baste recordar las 32 sobre el vals de Diabelli o las Heroica), llegando a componer un total de 21 series, las mayoría a propósito de aires y canciones populares y de óperas de autores como Paisiello, Salieri, Handel y el citado Mozart. Salvo las del «Là ci darem la mano» de Don Giovanni, para oboe y corno, todas son para piano, en solitario las más de las veces pero tambien en trio, o con violín, flauta o violoncelo. Este último es el caso de las basadas enSee the conquering hero come» del Judas Macabeo de Händel y de las citadas dos últimas sobre La flauta mágica, “Ein Mädchen oder Weibchen” y “Bei Männern, welche Liebe fühlen”, el conocido duo de Pamina y Papageno.

Beethoven compuso ésta última, la más interesante de las originadas en un tema de ópera, en 1801, poco después de que La Flauta mágica fuese representada en el Hoftheater de Viena. Es posible que asistiese a la ópera y que eso le animase a volver sobre ella, pero no necesario, porque su música impregnaba el aire de la ciudad desde que se había estrenado, diez años atrás, dos meses antes de la muerte de su autor.

La elección de piano y violoncelo, resulta especialmente adecuada para ese dúo en el que las dos partes proclaman las virtudes del amor conyugal, aunque también es cierto que ese era un formato en el que Beethoven estuvo siempre interesado, habiendo compuesto ya dos sonatas para piano y violoncelo cuando escribió estas variaciones. Y tampoco es imposible que fuese al revés y eligiese la pieza pensando en esos instrumentos, hipótesis que disgustará mucho a los que prefieren pensar que Beethoven, con 31 años y ansioso de amor, se identificaba con Papageno.

Las variaciones recorren distintos estados de ánimo pasando a la vez de un siglo al otro, de los bailes cortesanos del XVIII al romanticismo del XIX, expresado especialmente en la melancolía de la cuarta variación, y en la característica gravedad Beethoveniana de la meditabunda sexta que, tomada de la grabación de Yo-Yo Ma y Emanuel Ax, ha sido la elegida para el concurso del mes por ser, además de preciosa, la más alejada de la melodía original.😉 Premio para todos, este video con la interpretación de un pianista llamado Victor Asunción y el cellista Lynn Harrell, que toca con gran musicalidad y extrae de su instrumento un sonido precioso.

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Las apariencias engañan... o no.
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4 respuestas a Beethoven: Siete Variaciones para Violoncelo y Piano sobre el dueto «Bei Männern welche Liebe fühlen» («A los hombres que sienten el amor») de La flauta mágica de Mozart, en Mi bemol mayor, WoO 46

  1. Josep Olivé dijo:

    Efectivamente, la sexta es la variación que conecta menos con el tema principal. Beethoven siempre utilizó la forma de la variación de una manera muy libre. Tan libre que en muchas ocasiones hay que entenderlas como variación harmónica más que melódica. La variación se situa en un plano tonal, harmónico y “climático” de evidente conexión con el tema principal, pero que su melodía se aleja del mismo. Esta claro que hablo de algunas variaciones, ni muchísimo menos todas, en las cuales la variación sobre el tema melódico es total y absoluta y perfectamente identificable. En cualquier caso, Beethoven era un maestro absoluto de la forma, de todas las formas, y su magisterio sobre la variación es un fiel reflejo de un genio majestuoso y de una clara demostración de improvisador sensacional. Lo que nunca podremos saber: las imporvisaciones de los genios de esa época…Mozart, Beethoven…Un viaje en el tiempo para escuchar una de ellas sería un sueño musical incomparable!

    • Askronte dijo:

      “Solo se,…. que nada se,…”
      Desde mucho tiempo he sabido que entre compositores se conocían, eran amigos, tal vez si, tal vez no, pero se sabe que entre ellos había “COMUNICACIÓN” y que a través de sus obras se “enviaban MENSAJES” donde uno era el “Emisor del mensaje” y el otro “el receptor” de dicho mensaje,…..
      Cosas de GENIOS,…
      Quizas de “locos”,…. o bien,…..
      De GENIOS LOCOS,….
      Como gusteis,….

    • José Luis dijo:

      Pero, conectando menos, conecta mucho, tal como dices, Josep. Y que no use la melodia literalmente la hace aún más interesante. De hecho, esa y la siguiente son las que más me gustan.

      Jam session Beethoven / Mozart, no estaría mal…

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