Kandinsky, puntos y lineas, como la música

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Beethoven y Kandinsky nacieron el mismo día, un 16 de Diciembre, con 96 años de diferencia, los que van de 1770 a 1866. Kandinsky fue amigo de Schoenberg (*), y siempre le interesó mucho la música, según él mismo, muy importante en la génesis del arte abstracto. Así describe la impresión que le causó una representación de Lohengrin en el Teatro Bolshoi que resultó determinante en su trayectoria:

Los violines, los profundos tonos de los contrabajos, y muy especialmente los instrumentos de viento personificaban entonces para mí toda la fuerza de las horas del crepúsculo. Vi todos mis colores en mi mente, estaban ante mis ojos. Líneas salvajes, casi enloquecidas se dibujaron frente a mí

No es abstracto todo lo que reluce. El jinete de Improvisación III, cuadro de 1909 con que Kandinsky inició su viaje a la abstracción según me explicó la estupenda audioguía de la muy recomendable retrospectiva que se exhibe en el Palacio de Cibeles de Madrid hasta el 28 de Febrero,

Improvisacion III

está también en Impresión V (Parque), de 1911, a lomos de uno de los dos caballos que, reducidos a unas líneas negras, atraviesan en diagonal el cuadro, hacia la derecha y abajo

Impresión V (Parque

y ahora tampoco es difícil verlo, como un San Jorge lanza en ristre, en Sobre blanco II. (1923)

Auf-Weiss-II-Sur-blanc-II1

A veces, se encuentran dibujos infantiles, barquitos y peces en la Trama Negra (1922)

Rejilla Negra 1922

Otras, la abstracción es relativa: Cielo azul (1940), es el cielo de un microscopio.

Cielo azul

Es difícil evitar la tendencia a encontrar figuración en la pintura. También buscamos argumentos en la literatura y melodías (y argumentos) en la música. Que, por otro lado, son los únicos aspectos que podemos racionalizar (y de los que podemos hablar) con cierta facilidad. Pero el arte tiene razones que la razón no entiende.

Amarillo, rojo, azul (1925)

Amarillo, rojo, azul (1925)

Acento en rosa 1926

Acento en rosa (1926)

El color es el teclado. Los ojos son los martillos. El alma es el piano, con sus muchas cuerdas. El artista es la mano que, tocando una u otra tecla, hace vibrar el espíritu del ser humano.

(*) Vease Pintando música (el concierto de Kandinsky), uno de los estupendos apuntes de Marga, profesional del asunto, en su antigua Harte con Hache.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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