La niña marcada

Durmiendo
La leve cicatriz junto al ojo de la niña. Llega hasta su ceja, donde se bifurca con suavidad y terminó por parecer la huella de un pájaro. Un pájaro que, mientras ella dormía, se hubiera posado, feroz, en su cabeza.
Gustavo Martín Garzo – El cuarto de al lado

Aunque muchas veces queda oculta por el pelo, casi todos los niños nacen con una mancha rojiza en el cogote, la marca que les ha dejado la cigüeña, porque, contra lo que se cree, no los traen en un hatillo sino cogidos por el cuello. Respecto a otras azules de variado tamaño, también bastante frecuentes en la zona donde la espalda empieza a perder su digno nombre, hoy se sabe que son la huella de la patada que dan a los remisos para obligarles a venirse para acá. Algunos no es que estén remisos sino que se niegan, y aparecen como un mapa.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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3 respuestas a La niña marcada

  1. Esta niña es una ricura y con señal o sin ella, no deja de ser una hermosura. U.A.y adióooooós

  2. (la rima es una casualidad)

  3. José Luis dijo:

    No tiene señal alguna, dormía tranquila en su cuna antes de que el pajaro se posara y dejase una huella en su cara. 😉 Pero prefiero tu casualidad

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