Tchaikovsky en América (3)

Tcha en America (3)

Si alguien está encontrando a faltar en esta historia un nombre imprescindible, tiene toda la razón, porque, con Tchaikovsky o sin él, no se puede hablar de canciones americanas románticas del pasado siglo sin nombrar a Frank Sinatra. Y de hecho, en su repertorio estaban dos de las cuatro adaptaciones de Tchaikovsky que han aparecido ya, Moon love, del Segundo movimiento de la Quinta, siendo vocalista de la orquesta de Harry James, jovencísimo pero ya reconocible

y la basada en Melodía de Souvenir d’un lieu cher, The things I love, en la orquesta de Tommy Dorsey

Pero no sólo estas. Curiosamente, la primera canción que grabó Sinatra, en 1939, con la orquesta de Frank Mane, fue Our love (siempre el amor en el título),

un arreglo de Larry Clinton (*) del tema principal de la Obertura-Fantasía Romeo y Julieta, que omite el fundamental y extraordinario segundo plano de los vientos.

Y también es de Tchaikovsky una de sus mejores canciones, None But The Lonely Heart, que no es una adaptación sino su interpretación del último de sus Seis romances para voz y piano, el titulado Net, tol’ko tot, kto znal proveniente de unos versos de Goethe, que también en el mundo de la lírica se canta con la traducción al inglés, como hace aquí la contralto Eula Beal,

una canción que parecía escrita para él y que grabó en dos ocasiones, la primera en 1949, en un arreglo que emplea para su introducción los inolvidables primeros compases del Final de la Patética,

y la segunda, diez años después, en el álbum No one cares, que nos permite observar  la evolución de la voz (y lo que no es la voz) de La voz.

Y antes de que se levanten voces denunciando la doble oportunidad de Sinatra, el Corazón solitario en ruso, por Galina Vishneskaya.

 

(*) Larry Clinton, un trompeta, director de banda y osado arreglista neoyorquino , había llevado ya la Reverie de Debussy a la música popular con el título de My reverie y una letra que empieza con las mismas palabras del titulo de su posterior adaptación de Tchaikovsky, Our love. Es considerable el lío que hay al respecto en la red.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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