Tchaikovsky en América (5)

Tcha en America (5)

Tchaikovsky no podía pasar por América sin dejar huella en el jazz. Y, como en el cine, la principal fue la de Cascanueces, que Duke Ellington, con la colaboración de Billy Strayhorn, convirtió en 1960 en la magnífica The nutcracker suite. Así la presentaba entonces el propio Ellington:

Y así suena su Obertura interpretada por la impecable Lincoln Center Jazz Orchestra de Wynton Marsalis

Pero la suite merece ser escuchada en su totalidad,  destacando quizás el Sugar Rum Cherry que adapta la Danza del hada de azúcar, y su último movimiento, Arabesque Cookie, la Danza árabe a la que Ellington aplicó muy convenientemente el ambiente de la famosa Caravan de Juan Tizol

La música de Tchaikovsky no tiene ni de lejos tantas adaptaciones al jazz como la de Bach, pero algunas hay, además de la Duke Ellington y las ya vistas de Django Reinhardt, Sonny Rollins y Warne Marsh. La más notable, aunque mucho más alejada del original que todo lo escuchado hasta ahora, es la del  Classical Jazz Quartet, con Kenny Barron en el piano, el bajista Ron Carter, Stefon Harris,  vibrafono y Lewis Nash, batería, (una formación que recuerda la del Modern Jazz Quartett de John Lewis con Milt Jackson), que  en 2001 publicó su Tchaikovsky’s The Nutcracker. Esta insistencia en el Cascanueces puede explicarse por su condición de clásico navideño, firmemente arraigado en la cultura americana.  Como botón de muestra, puede valer su trabajo a partir de la Danza de los mirlitones

que, a ritmo de bossa-nova y con ecos de Burt Bacharach, encontramos en Mirlitonova

Finalmente, y aunque no se moviese de Europa, debe nombrarse a Eugene Cicero, el pianista rumano que también llevó la música de los clásicos al jazz. Entre sus discos se halla un Swingin Tchaikovsky con este Altfranzösisches Lied,

la Vieja canción francesa que, a cualquiera que hubiese seguido por aquí el camino que va de La Mantovana al patrio Moldava de Smetana,  le habría hecho correr inmediatamente en busca del original, en el Album para niños de Tchaikovsky

y confirmar el descubrimiento de una nueva etapa en el recorrido de ese larguísimo rio.

Acerca de José Luis

Las apariencias engañan... o no.
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