Antonio Baciero, por amor al arte

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Pudieron la madre y la abuela pianistas. Y Antonio Baciero, que a los diez años ya había dado su primer recital de piano, abandonó los estudios de Medicina, y contra la voluntad del padre médico, eligió proseguir en la incierta carrera de la música. Había nacido en 1936 en Aranda de Duero, donde recuerda una infancia a pesar de todo feliz en aquellos años en que los niños podían jugar al aro en plena carretera Madrid-Irún. Luego la familia se trasladó a Pamplona, donde recibió las primeras clases de piano que después seguirían en Madrid, Siena y  Viena, ciudad ésta última en la que pasó diez años aprendiendo de Badura-Skoda,  de Demus y de Brendel.

Dice su biografía que pronto encaminó su carrera hacia la interpretación historicista de la música española para teclado de los siglos XVI al XVIII, recorriendo España en busca de instrumentos (singularmente órganos) conservados en viejas iglesias. Su labor en pro de la restauración de estos instrumentos, completamente abandonados en muchos casos, fue tan meritoria como pionera. Y a la búsqueda de los instrumentos adecuados siguió la grabación de numerosas piezas para órgano de autores españoles, singularmente Antonio de Cabezón, de quien llevó a cabo la hasta ahora única grabación integral de su obra.

Residiendo desde hace años en Valladolid, el pasado viernes interpretó tres de las seis Suites Inglesas de Bach en la iglesia del Colegio de los ingleses, un recinto barroco en el que ya es la cuarta vez que regala (literalmente) el fruto de su trabajo. Baciero es también organista, y puede que por eso, aunque también por su uso del pedal y quizá hasta por la naturaleza y sonoridad del lugar, su piano sonaba como un órgano. Y seguramente es su castellanidad la que le lleva a huir de excesos emocionales y hace que no sean las Sarabandas lo más llamativo de sus Suites, como suele suceder hoy, sino los movimientos extremos, las Gigas y sobre todo los Preludios, que bajo sus dedos fluyen magníficamente, más como un río que como un motor;  sobriedad y vigor castellanos que casan muy bien con la figura de Bach.


Bach – Suite Inglesa nº 4. Colegio de los Ingleses, 22 de Mayo de 2009.

Durante las propinas, una Suite de Purcell con unas preciosas notas picadas y un estudio de Chopín (creo), pienso en su apellido, Baciero, el que hace bacías. Y en cuántos artesanos habrá que, como él, optan libremente por entregarse a su oficio alejados de los focos y van regalando discretamente el fruto de su amor al arte.

-♦-

El concierto fue presentado por Javier Burrieza, un historiador muy implicado con los jesuitas y con este Colegio de San Albano, fundado por un jesuita inglés para formar teológicamente en España a sacerdotes de su país. Su introducción acabó con una perla muy propia: “Sobre todo, no olviden encender los móviles al acabar”.

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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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9 respuestas a Antonio Baciero, por amor al arte

  1. Demo dijo:

    Es un placer leerte

  2. Josep Olivé dijo:

    Es magnífico! Tanto lo que escucho como lo que leo. En una época en donde lo mediático se lo lleva todo conocer a músicos como el que nos traes hoy siempre es un auténtico lujo cultural. Y seguramente esa impresión de sonido de órgano viene más bien acentuada por la acústica del recinto que por el uso del pedal, que me sonaría poco a Bach y no és el caso. Y más aún teniendo en cuenta los conocimientos de interpretación historicista que muestra su biografia. Me hubiera gustado estar en este recital de las Suites de Bach. Mucho.

  3. lluisemili dijo:

    Cada dia escrius posts més bons. Enhorabona!

    Que el Pisuerga passa per Leipzig és una petita llicència admissible en moments d’eufòria castellana (sense excessos emocionals)

    Oi que el barret de D. Quixot és una “bacía” de barber?

    • José Luis dijo:

      Al final m’ho creuré… I si senyor, el barret del Quixot és una bacía. Pel que fa al PIsuerga, sense cap eufòria, avui he menjat llebre i una mica de perdiu just a la seva ribera amb un ídem de nassos, que ja voldrien els de Leipzig o Weimar.

  4. Cierto, José Luis. Ha sido este un post placentero de leer. Tengo un respeto máximo por Baciero. Además de músico, ha demostrado ser un erudito.

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