De grabaciones descatalogadas (5) – La música masónica de Mozart dirigida por Edo de Waart

Seguramente el imprinting tendrá algo que ver, pero no conozco ninguna interpretación mejor de la Maurerischhe Trauermusik  de Mozart que la del holandés Edo de Waart y la New Philarmonia Orchestra, que abría así un LP editado por Phillips en el año 1970, hoy increíblemente descatalogado:

En la carpeta del disco se hablaba de la “grabación integral” de la música masónica de Mozart, lo que probablemente sea cierto si se refiere a las piezas compuestas expresamente para esa institución, y de hecho, en las notas que le acompañan, firmadas por el musicólogo Marcel Marnat, se ratifica esa afirmación, aunque precisando que se excluye La flauta mágica y “un par de páginas de función discutida: un Adagio en si bémol (K.411) para instrumentos de viento y un Ave verum (K.618) en re mayor, compuesto algunos meses antes de su muerte”, que no es un Ave verum más, sino el Ave verum.

El disco tenía aquí en aquellos años un atractivo añadido, porque la inquietante palabra “masonería” no se libraba de una connotación más negativa incluso que misteriosa, ni del halo que le confería el integrar, con la judería y el marxismo, una malévola conspiración internacional (coloquialmente, contubernio, siempre internacional). Pero, si Mozart fue masón y en la apertura de una logia masónica se cantaban cosas como este Zerfließet heut’, geliebte Brüder (“Hoy nos reunimos, queridos hermanos”) que interpretaba aquí el tenor Werner Hollveg y The Ambrosian Singers, algo no cuadraba

Afortunadamente, las notas del citado musicólogo, aunque sospechosas por francesas, empezaban a despejar un poco la niebla:

Los historiadores contemporáneos han insistido mucho en la importancia de la “francmasonería especulativa” a principios del siglo XVIII. Acelerando el cruce de ideas, los francmasones aparecen como uno de los elementos motores del cambio de costumbres y del imparable paso del Ancien Régime a los “tiempos modernos”. Es conocida la actividad panfletaria que sobre este asunto han desplegado algunos charlatanes políticos, lo que ha podido hacer olvidar que, en la serenidad de sus actividades “secretas”, la francmasonería acogió todo lo que, en el Siglo de las Luces, suponía pensar y producir en todos los terrenos: Luis XVI pasa por ser francmasón, como muchos revolucionarios (Danton, Mirabeau), sin hablar de filósofos de la generación precedente, de Montesquieu a Diderot. Voltaire intentó iniciarse en los últimos días de su vida. En los países germánicos, el éxito de las logias no fue menor, y entre sus representantes más ilustres podemos citar desordenadamente a Herder y Goethe, Lessing y Joseph Haydn, Beethoven (más que probablemente) y, el más activo en esta  relación, Mozart.
El compositor ascendió rápidamente los escalones de la jerarquía masónica e, iniciado el 14 de Diciembre de 1784, llegó pronto a ser “maestro masón”. Catecúmeno ardiente, fue él quien empujó a su viejo amigo Joseph Haydn a entrar en una logia, y el padre de Mozart, Leopoldo, también se inició ante los requerimientos de su hijo.
Si la actividad política de los francmasones es admitida hoy día (la Declaración de Independencia americana es un  texto característicamente masónico, del mismo modo que una buena parte de nuestra Declaración de Derechos Humanos), es menos sabido que esas prédicas a favor de la libertad y de la justicia intentaron aprovechar el poder persuasivo de la música. Así, cuando Beethoven utiliza la “Oda a la alegría” de Schiller (otro masón), emplea giros musicales masónicos, y las modificaciones que hace en el texto no hacen más que subrayar la mística iniciática (sólo la censura estatal le hizo reemplazar la palabra Libertad –Frehieit- por Alegría – Freude). Una generación antes, Mozart había compuesto muy pocas cosas para las logias, aparte de una cantata y, desde luego, de ese manifiesto esotérico que es, de cabo a rabo, “La flauta mágica”.

“El poder persuasivo de la música” o “La letra con música entra”. Porque no es lo mismo desear suerte a los compañeros con unas palabras, que hacerlo entonando un canción como sucede en el delicioso Gesellenreise (“El viaje de los compañeros”), que hace bien poco apareció por aquí en la interpretación de Dietrich Fischer-Dieskau y que podemos escuchar ahora en la versión de este disco, con el pianista Irwin Gage acompañando a a Werner Hollveg

O el Maurergesang, el himno masónico que concluyó  Mozart pocos días antes de morir, y que, interpretado por The Ambrosian Singers y el organista Simon Lindley, es la última pista de este precioso disco,  de libre disposición pulsando aquí.

Laßt uns mit geschlung’nen Händen / Entrelacemos nuestras manos
Brüder, diese Arbeit enden / Terminemos, hermanos, el trabajo
unter frohem Jubelschall. / con un alegre grito de júbilo.
Es umschlinge diese Kette, / Que esta cadena rodee
so wie diese heil’ge Stätte, / no sólo este santo lugar,
auch den ganzen Erdenball. / sino la Tierra entera.
Laßt uns unter frohem Singen / Cantemos alegremente
vollen Dank dem Schöpfer bringen,/ dando las gracias al Creador,
dessen Allmacht uns erfreut./ cuyo poder absoluto nos regocija.
Seht, die Weihe ist vollendet; / Mirad, la consagración ha concluido;
wär’ doch auch das Werk geendet, / que completemos también nuestro trabajo,
welches uns’re Herzen weiht! / la labor que inaugura nuestro corazón.
Anuncios

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
Esta entrada fue publicada en Clasicismo, De grabaciones descatalogadas, Sacra y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a De grabaciones descatalogadas (5) – La música masónica de Mozart dirigida por Edo de Waart

  1. Daniel dijo:

    Agrego un comentario acerca del himno que has puesto al final:
    En realidad esa composición fue escrita por Johann Holzer (1753-1818), músico, amigo y compañero de Mozart en la masonería; Mozart usó la composición de Holzer en su cantata, contando con la aprobación de su amigo. Posteriormente, el nombre de éste último se perdió y durante mucho tiempo se atribuyó a Mozart la autoría de esta composición.

    El actual himno de Austria, Land der Berge, Land am Strome fue escrito por la escritora austríaca Paula von Preradović (1887-1951), utilizando la melodía de Lasst uns mit geschlungnen Händen.
    Éste es el himno oficial desde 1947.

    Anteriormente, el himno usado por el antiguo imperio Austrohúngaro había sido compuesto en 1797 por Franz Joseph Haydn para Francisco II utilizando los versos de Lorenz Leopold Haschka (1749-1827). El himno se llamaba Gott erhalte Franz den Kaiser (Dios salve a Francisco el Emperador). Este himno fue usado hasta la disolución del imperio de los Habsburgo en 1918. (En 1797 Haydn también compuso el cuarteto para cuerdas Óp. 76 Nº 3, cuyo segundo movimiento utiliza la música del himno como tema para una serie de variaciones. El cuarteto es conocido como Emperador.)
    La música del himno compuesto por Haydn también fue la base sobre la que el poeta alemán August Heinrich Hoffmann von Fallersleben (1798-1874) escribió los versos Das Lied der Deutschen o das Deutschlandlied, el actual himno de Alemania.

    Un saludo.

    • José Luis dijo:

      …y nunca había caido 😀

      Tampoco creo que hubiese caido con lo del precioso “Emperador”, pero eso sí lo sabia. En este video, Gabriela Montero, dice desconocerlo; no acabo de crérmelo, pero vale la pena ver lo que sigue

      Respecto a la verdadera autoría del Maurergesang, de la que tampoco sabía nada, es bonito pensar que un amigo le prestase esa melodia cuando el pobre estaba ya en las últimas. Y gracias por explicarlo.

Dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s