El canto de las sirenas (XXXVIII) – Mozart, de Pigmalión a la Reina de la noche

Desde el instante en que se produce -con el viaje parisino, y tras la muerte de la madre-, el inicio de separación de Leopold Mozart, la vida de Wolfgang Amadeus parece hallarse marcada por la señal del infortunio. Todo tropieza con obstáculos y dificultades que malogran deseos y proyectos. Todo sale fatal, todo se tuerce. Todo, a excepción de la música, cada vez más grande, más intensa, hasta alcanzar cimas insuperables, portentosas, casi sobrehumanas. 

Parece como si W. A. Mozart, al perder el cuidado y control de su gran Pigmalión, se hallase perdido para el mundo, extraviado y descarriado para siempre. O expuesto a las inclemencias de un hado funesto. O bien, como uno de sus primeros biógrafos insinúa, directamente poseído y dominado por las huestes irracionales de la Reina de la Noche, que en versión domestica y cotidiana tenia nombre y apellido: Mme. Maria-Cecilia Weber, la madre de Aloysia y Constance (y suegra de Wolfgang Amadeus Mozart). 

Tal es la tesis que Alfred Einstein, en su monografía de vida y obra de Mozart, hace suya. Todo fue bien, como bajo el favor y protección de un buen daímōn, mientras se halló bajo la tutela paterna, o bajo la mirada y el cuidado vigilante de Leopold Mozart. Y todo empezó a torcerse cuando ese buen daímōn fue suplantado por un Hado Aciago, cuya personificación era la madre de su esposa Constance, Mme. Weber. 

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Todo lo que en estas páginas aparece en este color verde, son citas literales del libro El canto de las Sirenas de Eugenio Trías; en negro están los ajustes gramaticales, lo resumido y todo lo que proviene de su texto. Y en este azul, lo añadido, comentarios propios y definiciones o explicaciones de terceros, a menudo de la wikipedia.
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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a El canto de las sirenas (XXXVIII) – Mozart, de Pigmalión a la Reina de la noche

  1. Josep Olivé dijo:

    Sí, también he leído esa curiosa argumentación en otros sitios. Y otro efecto del “desamparo” al quedar fuera de la protección constante de Leopold fué el hecho de que Wolfgam siguió siendo un muchacho y actuó como tal. Musicalmente maduró, maravillosamente, pero vitalmente, y debido precisamente a su genial y sobreprotegida infancia, no. De ahí muchísimos de sus problemas sociales y hasta artísticos. Lo explica muy bien Wolgang Hildesheimer en su especie de biografia en la que de manera un tanto agria pero sincera nos ofrece un retrato formidable de Mozart y de su música, apartándose de las maneras hagiográficas al uso. Un gran libro, imprescindible para entender a ese maravilloso genio, en su vida, en su tiempo y en su circunstancia.

    • José Luis dijo:

      “En 1977 publicó su biografía Mozart, la obra que él mismo consideraba ‘el libro de su vida’. ” Me lo apunto. Seguro que no es el primer caso en que nos beneficiamos de la desgracia ajena.

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