Por fin, las Memorias de Berlioz

Teníamos Mémoires y Memoirs, pero no las Memorias de Berlioz. Habían sido traducidas al español hace muchos años, pero aquella edición está descatalogada y las recomendaciones que de todos lados llegaban (la de vicicle, en mi caso, la primera) hablando maravillas de esa obra no musical de Berlioz se quedaban en el aire. Ahora ya tenemos sus Memorias en español, pero además…

… además, las ha traducido un músico profesional, que toca en una orquesta sinfónica y que es también especialista en Berlioz, que ama y domina la lengua de Cervantes, y que no sólo aprendió francés sino que se doctoró en filología francesa para poder leer, además de las notas, las palabras de Berlioz, comportamiento romántico en el que también coincide con su admirado compositor. Pero, además, el libro, editado espléndidamente por Akal, incluye  anotaciones a pie de página de las que carecía el anterior, muchas pero no todas, traducidas de la edición inglesa de David Cairns, la máxima autoridad mundial en Berlioz. Y además de todo eso, queda lo más importante, que son dos cosas: Una, que las Memorias son un libro extraordinario, muy ameno e interesante para cualquier aficionado a la buena literatura, y no digamos ya si es además aficionado a la buena música. Y la otra, que Enrique García Revilla no me paga comisión, ni en metálico ni en morcillas.

Tras una vida sumamente complicada en lo profesional y más aún en lo personal, Hector Berlioz decidió lanzarse a la empresa autobiográfica como una necesidad de justificación ante los ataques sufridos por crítica y público parisinos, así como ante la ausencia de apoyo de las instituciones. El resultado es una obra escrita en un estilo sencillo, directo y alejado del recargamiento sentimental característico de las novelas de la época, en la que hace de la ironía un recurso de ataque eficaz, y del sentido del humor un medio para ganar la complicidad y empatía del lector.
Las Memorias son, pues, el producto de la aventura literaria emprendida por un hombre romántico, para quien la música constituye el más alto grado de elevación del alma hacia la verdad. Para Berlioz, el arte está por encima de todo, de las personas y de los aplausos. Tan sólo hay una cosa que se sitúa a su misma altura: el amor. En efecto, el amor y la música constituyen los dos grandes temas de esta obra. La verdadera protagonista es, sin duda, la música, de tal modo que el fin artístico que se pretende alcanzar surge de la configuración literaria de datos musicales. En sus páginas aparecen orquestas, compositores, directores, virtuosos y cantantes que, como personajes, van urdiendo la trama autobiográfica del autor. Pero, de forma paralela, todo el libro es el cauce de una impresionante historia de amor romántico que no alcanza su desenlace hasta el punto final y gracias a la cual lo acerca a la apariencia de una novela.
Este libro se erige, tan sólo un pequeño escalón por encima de Las tertulias de la orquesta, como la obra en prosa más sobresaliente sobre música y, sin duda, como el mejor libro escrito por músico alguno. Al contrario que otros compositores, Berlioz fue escritor por vocación. Como tal, siente la necesidad de expresarse con la pluma para defender su credo artístico y su propia concepción de la estética musical frente a los usos parisinos contra los que le tocó luchar a lo largo de toda su vida. El Berlioz escritor, más que convertirse en narrador de su vida, va a ser un cronista encargado de mostrar al mundo las desventuras de un artista en su afán por desenvolverse en una época y un lugar nada favorables al arte.
Enrique García Revilla
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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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8 respuestas a Por fin, las Memorias de Berlioz

  1. Josep Olivé dijo:

    Enrique esta que se sale… Magnífica noticia la de este lanzamiento. Dices que Enrique se doctoró en filología francesa para entender, de manera directa y sin intermediarios, los escritos de Berlioz. Esto es admirable. Hace años conocí a una persona que estudiaba alemán con el único propósito de entender los dramas wagnerianos. Siempre me ha fascinado esa voluntad de aprender a fondo un idioma para así poder estudiar con rigor a un personaje (o una obra) autóctono. Lo dicho, “s’ens gira feina” (se nos gira trabajo) porque ya son dos las estupendas novedades que nos proporciona Enrique. Desde aquí, felicidades Enrique! Un abrazo.

    • José Luis dijo:

      Coincido. Me enteré en la presentación del libro, estupenda, que repitió a los pocos días en Madrid. Ya le comenté luego que se parece en muchas cosas a Berlioz (o a la idea que me hecho de él).

  2. timamót dijo:

    Bones notícies!
    Felicitacions a l’Enrique de Burgos

  3. Vicicle dijo:

    Una muy buena noticia, sin duda. Felicidades a Enrique.
    Hombre, lo de las morcillas deberíais negociarlo, no? 🙂

  4. Felicidades a Enrique Garcia Revilla aunque escaseen las “morcillas” 😀 😀 U.A.y adióooooos

  5. Gracias, amigos. Un abrazo a todos.

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