Cata barroca – Segunda añada: Castello y Legrenzi

El vaso de vino (Jan Vermeer)

Los músicos del siglo XVII exploraron nuevas esferas emocionales y ampliaron el lenguaje para dar cabida a una música más humana y mundana. Durante la primera mitad del siglo XVII muchos de los com­positores trataron de fundir las nuevas corrientes musicales con las fórmulas heredadas del renacimiento, lo que generó en muchos ca­sos cierta discrepancia entre intención y forma; fue una fase necesaria para gestar y consolidar nuevos recursos de timbre, forma y armonía, para elaborar un lenguaje común con una gramática, una sintaxis y un vocabulario firmes con que los compositores pudieran expresar ade­cuadamente sus ideas y acabaran moviéndose con libertad.

El mismo Dario Castello (ca. 1590 – ca. 1630), en el título de su segundo libro de sonatas pu­blicado en Venecia en 1629, ya nos da una pista de que nos encontra­mos ante una cosecha musical de otro tipo: el añadido “concertate in stil moderno” anuncia claramente una música separada de las añadas precedentes. Algunos de los nuevos matices aluden precisamente al “medio concertato”, expresión que proviene del verbo italiano con­certare y que significa “llegar a un acuerdo”: en un concierto musical, fuerzas y agentes de muy diverso tipo, a veces muy contrastantes, se reúnen para formar un conjunto empastado y coherente.

Las dos colecciones de sonatas de Castello, que comprenden veintinueve obras, no son tan idiomáticas para el violín como las obras de algunos de sus contemporáneos como Fontana, Marini y Uccelli­ni, pero presentan una escritura instrumental virtuosa. La pieza elegida para representarle, la Sonata decimasesta a quattro in do, sigue el patrón habitual, al estar compuesta por varias secciones de corta duración y contras­tantes entre sí: introducción, desarrollo, parte a solo y cierre, en este caso. La yuxtaposición de ritmos contrastantes es típica de este estilo moderno concertante de principios del siglo XVII.

            

Pese a que Giovanni Legrenzi (1626-1690) destacó principalmente por su corpus de música teatral tanto en el ámbito profano (se le conocen unas veinte óperas) como religioso (se le atribuyen ocho oratorios), pertenece a la generación de músicos vinculados de forma directa a la ciudad de Venecia que desarrolló las principales innovaciones del periodo y fue maestro de algunos de los protagonistas del barroco pleno.

Legrenzi representa la añada previa a la formación del estilo del último barroco. Su obra se caracteriza por la claridad del diseño meló­dico, conseguido a través de la coordinación de impulsos tonales bien definidos y temas incisivos organizados en esquemas repetitivos, un estilo contrapuntístico en el que la línea se subordina a la armonía y un hábil empleo del nuevo lenguaje violinístico que renuncia en parte al efectismo virtuoso.

La mayor parte de los medios para crear las formas tonales a gran escala del barroco tardío están presentes aquí: la coordinación de ma­teriales temáticos y texturas para reforzar estas estructuras; el uso ingenioso de secuencias, cadencias engañosas y repeticiones inter­nas para mejorar la conducción tonal; y un sabio empleo de las mo­dulaciones.

Tal vez su contribución más importante se encuentra en la escri­tura fugada de sonatas como las recogidas en La Cetra, en las que muestra amplia variedad de enfoques, desde el ricercare sobre varios temas desarrollado por Gabrieli hasta el uso de materiales episódicos contrastantes que más tarde serán tan característicos en Bach. Sin embargo, aunque la mayoría de los ingredientes del estilo barroco ple­no están presentes en su música, carece de la amplitud y tendencia a la expansión asociadas con este estilo.

Sus sonatas ejercieron fuerte influencia, sobre todo en el manejo de la estructura, en las sonatas y conciertos de Torelli, Vivaldi y Bach. Escuchemos ahora la Sonata terza, op. 10.

Adaptado de las notas de Ignacio Nieto Miguel para el programa del Concierto de Il Giardino Armonico de Giovanni Antonini del 20 de Mayo de 2017 en el Auditorio Miguel Delibes de Valladolid.
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Las apariencias no engañan
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10 respuestas a Cata barroca – Segunda añada: Castello y Legrenzi

  1. Timamot dijo:

    Ai Senyor! Quanta música per conèixer i descobrir. No sé res d’aquesta època, encara que això de La Cetra em sona… de Vivaldi. Però que propi que soni la cetra ;o)

  2. lluisemili dijo:

    Moussel de Legrenzi Parigi

  3. Pingback: La maxixe (y 6) se nacionalizó francesa | Ancha es mi casa

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