Pueblo de Tesalia: Esto es lo más

Solo puedo decir que de todos los trabajos de esta clase, creo esta escena es la mejor que he compuesto en mi vida. (Carta de Mozart a Aloysia Weber)

Popoli di Tessaglia… Io non chiedo, eterni dei. Lo más bueno compuesto por Mozart, según su propio criterio, aunque, todo hay que decirlo, en “trabajos de esta clase” y a los 23 años. Y también lo más difícil, según opinión bastante generalizada: Un largo recitativo que requiere mucha agilidad, seguido por un aria no menos complicada y cargada de coloratura que, al final, tras más de diez intensos y comprometidos minutos de canto, exige repetir dos veces un Sol sobreagudo (Sol6), el punto más alto del repertorio clásico al que muy pocas sopranos pueden llegar. Lo cual explica lo poco que se programa. Pero, Dios nos libre de los amigos y también de los enamorados, Mozart estaba absolutamente prendado de Aloysia Weber, la cantante que acabaría siendo su cuñada, y aunque su capacidad vocal debía ser extraordinaria, en sus ensoñaciones, el enamorado la vería sobrenaturalmente capaz ya de todo a sus 18 añitos. Y para ella compuso esta pieza de concierto, un “aria di baule” o de inserción, en este caso de sustitución, en Alceste de Gluck. Sin embargo, el amor acabó tan súbitamente como había llegado y la dedicatoria fue aséptica: “Scena per la Signora Weber.”

Le escena es la segunda del Primer Acto. Sabemos ya que el rey Admeto se halla gravemente enfermo. En el dramático recitativo, su esposa, la reina Alceste, se dirige al pueblo de Tesalia lamentando la desgracia que se va a abatir sobre ella, sobre sus hijos y sobre todos. El aria empieza pidiendo compasión en Andante sostenuto y cantábile, para cambiar súbitamente a Allegro assai cuando Alceste asegura que sólo quien sepa lo que es ser mujer y madre puede comprender su sufrimiento. Y lo hace con una fiereza que anticipa la decisión que tomará cuando el oráculo vaticine que la muerte del rey solo podrá ser evitada si alguien muere en su lugar. La valiente campeona que se atreve con esto ahora es Edda Moser, con la Orquesta de la Ópera de Baviera dirigida por Leopold Hager. Cuidado con la cristalería fina.

Si se quiere obtener, aquí, boton derecho, “guardar como”.

A título de curiosidad, puede escucharse también el aria de la Alceste de Gluck, cantada hasta el final de la escena, en doliente diálogo con el pueblo, por Kirsten Flagstad. El recitativo previo sólo cubre el expediente y se hace muy largo, no vale la pena.

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Las apariencias no engañan
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