La maxixe (1) no es una maxixe

Segundos después de la aparición de las bocinas de los taxis, en los trombones de Un americano en Paris queda flotando el eco de una melodía que cualquier español un poco talludito asocia inmediatamente a los versos “Mi madre no me quiere / barbero loco”, seguidos en su recuerdo por “Mi madre no me quiere / y tu tampoco” y que, no sin dudas por lo surrealista del conjunto, vienen acompañadas de otro penoso ripio: “El buen señor / es un conquistador”. Con lo que este otro buen o no tan buen señor o señora, se queda pensando en cómo habría conocido Gershwin esas notas tan zarzueleras, o si, por el contrario, lo que sonaba autóctono no habría llegado a España desde alguna revista parisina. Y, en cualquier caso, a qué pertenecen exactamente.

La respuesta parece hallarse pronto en las notas del programa del estreno de Un americano  en Paris firmadas por Deems Taylor, un compositor y crítico musical que colaboró con el mismo Gershwin en la interpretación narrativa de esa obra:

Tras haber eludido sin problemas los taxis, nuestro americano parece pasar ante la puerta abierta de un café donde, si creemos a los trombones, La Maxixe sigue siendo popular.

No suena muy español, “La Maxixe”. Y aún nos alejamos más al reunir información sobre la maxixe, mattchiche, o machicha, que ha resultado ser una de las primeras danzas urbanas creadas en Brasil, de moda entre fines del siglo XIX y principios del XX, derivada de una combinación de la polka europea con bailes afro-brasileños que desarrollaron esclavos negros originarios de Maxixe, una ciudad de Mozambique de la que tomó nombre el baile, de ritmo moderado y parecido al tango, también conocido por todo ello como tango brasileño. Lo cual no casa precisamente con la música evocada por Gershwin, ni en la teoría, ni tampoco tras ver como bailan Vernon e Irene Castle este “Dengoso”, el primer gran éxito de una composición brasileña en el extranjero, obra de de Ernesto Nazareth, gran compositor de choros y ahora sabemos que también de maxixes

con unos “atrevimientos” que en España provocaron la intervención de la autoridad,

Esta madrugada (en el Gran Casino) terminaba el cotillón bailando las aristocráticas parejas la ya insoportable matchicha. ¿Qué cómo se baila la matchicha en los salones dorados? Pues de una manera que no es danza, ni baile, ni nada. Comprendo la matchicha en la Bombilla o en las Ventas del Espíritu Santo, con las parejas pegadas como obleas, marcándose el compás por todo lo alto, por todo lo bajo y por todos los términos; pero es inverosímil bailada ceremoniosamente sin contoneos, sin atrevimientos, en paso de polka, por señoritas a quienes no cae bien lo flamenco, y por señoritos de smoking y guante blanco, y algunos con su abundante cabellera peinada a lo Cleo de Merode: pero la moda es la moda y sus caprichos son leyes. (ABC, 15 de septiembre de 1906)
Durante la representación de la sección cuarta parece que a una parte del público no le satisfizo la matchicha que bailaba Pepita Sevilla, con las atenuaciones impuestas por el consejo de la autoridad y así se lo significó a la artista con ostensibles protestas. Entonces, Pepita, faltando a los respetos que el público merece en todas ocasiones, hizo un ademán reprochable, y con tal motivo se armó el consiguiente escándalo…  (ABC, 25 de febrero de 1907)
…Antonia Cachavera bailará una matchicha, con todo el sabor del discutido baile americano, pero sin exageraciones que puedan molestar a la gente culta (El Liberal, 6 de agosto de 1907)

atrevimientos ausentes en la casta versión de salón de Fred Astaire y Ginger Rogers, en una película de 1939 que recreaba la vida de los Castle.

Tampoco se encuentra coincidencia alguna yendo a los orígenes musicales y escuchando una Maxixe de Chiquinha Gonzaga, la más significada representante del género, en la enorme voz de Beth Carvalho

o esta otra instrumental, a cargo del no menos grande Paquito D’Rivera y la guitarrista Berta Rojas

En realidad, como sucedió con el tango argentino, parece que hubieron al menos dos maxixes: La original brasileña de finales del XIX, propiedad de los más humildes, irreverente y casi perseguida, y la versión afrancesada, más o menos civilizadamente procaz, que invadió las salas de fiesta a primeros del XIX. Pero es difícil casar a cualquiera de las dos con la marcha del barbero loco, por más que el señor conquistador sirva para rematar como Paquito el chocolatero, molestando igualmente a la gente culta: La solución, mañana.

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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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9 respuestas a La maxixe (1) no es una maxixe

  1. gloria abras pou dijo:

    “parece que hubieron al menos dos machichas”. No ho sé però, en tot cas seria: “parece que hubo al menos dos machichas”. Aquest “hubieron” és impensable venint de tu i de Castella.

    • José Luis dijo:

      Sorpresas te da la vida. Gracias, es probable que vuelva a equivocarme; con esto, quiero decir; en general no es probable: es seguro.

      • gloria abras pou dijo:

        Tu mateix. Sona molt malament. espantosament venint de vos.

        • José Luis dijo:

          Siempre que me tratan de vos recuerdo el “por ser vos quien sois”. Y, desde luego, no hay para tanto.

        • lluisemili dijo:

          Estàs segura que no hi ha llocs de la Castella més castellana (o leonesa) que utilitzen “hubieron” de tota la vida? Com el laisme. Com el “como quierais” de la meva sogra.
          Segur que cal una norma com a guia, però entre la llengua viva genuïna i la normativa jo sempre preferiré la primera. El publema ;o) apareix quan cal trobar un límit entre genuïna i corrupta. Els mitjans de comunicació uniformitzadors i les noves normes ortogràfikes dels mòbils no hi ajuden gens.
          Amb tot agraeixo que quedin guillats i guillades amb sensibilitat per les paraules que grinyolen. Benvinguda al club!

        • Josep Olivé dijo:

          Tanto como espantoso… En todo caso, después de un punto y seguido viene palabra con mayúscula en su primera letra. I en català també. 🙂

  2. jorgesapia dijo:

    Maravilloso el post. Gracias.

  3. jorgesapia dijo:

    Reblogueó esto en A festa é boa para pensary comentado:
    Maravilhosa postagem. Reparem o registro de Vernon e Irene Castle dançando “Dengoso” de Ernesto Nazaretha, de Beth Carvalho interpretando Chiquinha Gonzaga e Paquito D’Rivera e a violinista Berta Rojas.

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