C de Copyright -y de Capriccio- (De la A a la Z, 26 cosas -y más- que quizás no sabes de Richard Strauss)

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Strauss fue un feroz defensor del copyright de los compositores, y escribió un ciclo de  canciones que satirizaba la industria editorial. Se trata de Der Krämerspiegel (“El espejo de los tenderos), con textos de un crítico literario llamado Alfred Kerr, en el que se encuentran títulos tan sugestivos como “Había una vez una cabra”, “¡Oh enjambre de chupadores de sangre!” o este “Los comerciantes y los traficantes” en el que alinea su héroe de Ein Heldenleben con Beethoven:

Die Händler und die Macher / Los comerciantes y los traficantes
Sind mit Profit und Schacher / son, con sus ganancias y sus chalaneos
Des “HELDEN” Widersacher. / los enemigos del “HÉROE”.
Der lässt ein Wort erklingen / Pero su palabra resonará
Wie Götz von Berlichingen. / como la de Götz von Berlichingen.

Götz von Berlichingen fue un caballero del Sacro Imperio que capitaneó una banda de campesinos alemanes en la guerra así llamada, de los campesinos alemanes, y que inspiró la obra de Goethe del mismo título. En ella, cuando al caballero le llega la petición de rendición que le hace un obispo, responde con la frase “Er aber, sag’s ihm, er kann mich im Arsche lecken!” (¡Pero a él decidle que me puede lamer el culo!) que reducida a “Leck mich am Arsch!” (¡Bésame el culo!) se incorporó inmediatamente al acervo popular. Sobre esta frase compuso Mozart su famoso canon, pero el exabrupto también aparece en esta canción de Strauss, porque las cuatro notas del destino de la Quinta de Beethoven que, tras nombrar al héroe, se repiten hasta el final , son la forma no verbal con que los alemanes sustituían la expresión. De modo que cuando Strauss cita el ta-ra-ra-raaá, les está diciendo a los editores Be-sad-mel-culooo, explicitando la palabra de Götz von Berlichingen a que aluden los  versos finales.

Lo cual es un ejemplo extremo de la impecable fusión de letra y música que lograba Strauss, superando la eterna discusión, “prima la musica e poi le parole” o viceversa, tal como llevó al escenario en su última ópera, Capriccio, una gran C de Strauss (con permiso del caballero, tan grande que no cabe en una sola letra):  “¿Son las palabras las que conmueven mi corazón o es la música la que me habla con mas fuerza? (…) Es inútil intentar separarlas. Palabra y música se han fundido en una nueva alianza, es el misterioso momento en que una de las artes redimirá a la otra”

Pero, siempre irónico y realista, Strauss concluía lo que consideró “un manjar para sibaritas culturales” con la entrada de un mayordomo anunciando que la cena estaba servida.

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El texto introductorio resaltado en azul pertenece a “26 things you may not know about Richard Strauss”, un trabajo de Chris Shipman en la web de la Royal Opera House.
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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a C de Copyright -y de Capriccio- (De la A a la Z, 26 cosas -y más- que quizás no sabes de Richard Strauss)

  1. lluisemili dijo:

    Programació estiuenca:
    Quan s’acabin els 26 apunts programaràs el Verano azul?
    Bones vacances!

    Música molt bonica, això si

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