G de Garmisch -y de Goethe y de Gesang der Apollopriesterin y de genio- (De la A a la Z, 26 cosas -y más- que quizás no sabes de Richard Strauss)

strauss-en-garmisch

Con los ingresos que le reportó Salomé, el compositor se creó un santuario apartado del mundo en lo alto de los Alpes, en el distrito que hoy se conoce como Garmisch-Partenkirchen, un refugio para muniqueses pudientes al que desde principios del siglo XX se podía llegar en ferrocarril. Tras evitar que se la requisasen, primero Hitler y luego los americanos, Strauss pudo vivir en esa casa hasta el día de su muerte. Hoy es la sede del Festival Richard Strauss que se celebra cada verano bajo la dirección artística de Brigitte Fassbaender.

G también de Goethe, por el fuerte paralelismo entre ambas figuras,

A los 76 años, en plena contienda mundial, Richard Strauss decidió acometer la lectura de las obras completas de Goethe en la magna edición de Propyläen. Tenía motivos más que suficientes para sentirse un hijo espiritual de su compatriota, había seguido su consejo de extenderse en todas las direcciones del ámbito mortal para alcanzar así la inmortalidad y debió de encontrar entre las longevas y sinuosas vidas de ambos sorprendentes paralelismos y similares contradicciones. Ambos sobrevivieron a las guerras que se sucedían a su alrededor, ambos fueron entronizados como glorias nacionales y los dos hubieron de aprender a acomodarse a la sensación no siempre agradable de tener que avanzar a horcajadas entre dos siglos y otras tantas —o más— épocas. El último Strauss, el que lee a Goethe en silencio para hacer balance y entenderse a sí mismo, y que moriría exactamente 200 años después del nacimiento del escritor, es un ser melancólico, que asiste desconsolado a la deshumanización y la barbarie de su país y que ve cómo han ido muriendo sus colaboradores más íntimos, con Hofmannsthal y Zweig a la cabeza.

Richard Strauss, héroe entre tres guerras. Luis Gago, El País, 19 de Junio de 2014

y por los poemas de Goethe a los que, a lo largo de su vida, puso música Strauss. Uno de ellos fue el tremendamente dramático Pilgers Morgenlied, de 1896, con una lujosa orquestación y unos acordes iniciales que anunciaban ya Elektra .

En la misma colección de lieder orquestales , pero en este caso sobre un  poema de un contemporáneo de Strauss, el barón Emanuel von Bodman, tenemos su Gesang der Apollopriesterin, un solemnemente feliz “Canto de las sacerdotisas de Apolo” que, además de empezar por G, tiene la virtud de ser mucho más bonito que conocido:


Y G de genio, indiscutible a pesar de su humilde afirmación: “Quizás no sea un compositor de primera categoría, pero sí un compositor de segunda categoría de primer nivel”. O si se prefiere, G de grande y de Glenn Gould, uno de sus principales abanderados, quien le calificó como “la figura musical más grande que ha vivido en este siglo”

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El texto introductorio resaltado en azul pertenece a “26 things you may not know about Richard Strauss”, un trabajo de Chris Shipman en la web de la Royal Opera House.
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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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