L de lied -y de letze lieder- (De la A a la Z, 26 cosas -y más- que quizás no sabes de Richard Strauss)

Las canciones enmarcan la carrera de Strauss, que compuso la primera a los seis años y la última a los 84. La primera, una canción de Navidad, Weihnachtslied, fue de hecho su primera composición musical. Ya era capaz de “pintar” las notas, pero como “no podía escribir  con letra suficientemente pequeña” para que cupiera el texto (un poema de Schubart,  autor nombrado sobre todo por la letra de La trucha de su casi tocayo Schubert) la madre le hizo de amanuense. Este lied es tan breve como naturalmente sencillo,  aunque su armonización, en palabras de Roger Vignoles, “dista de ser elemental, con una inesperadamente emotiva modulación a Sol sostenido menor al final del primer pareado”. Lo canta aquí Katarina Nikolic:

También fue un lied la última composición de Strauss, Malven, Malvas, que concluyó el 23 de Noviembre de 1948, diez meses antes de morir. Pero cuando en España criamos malvas, los alemanes muerden la hierba o ven desde abajo los rábanos, como los  ingleses hacen crecer margaritas, de modo que le elección del poema, de una escritora suiza llamada Betty Wehrli-Knobel, no fue una última ironía. Aunque tampoco es casual que hable de unas flores que el viento se va a llevar. Strauss se la dedicó a María Jeritza (“La querida María, esta última Rosa!”), una de sus sopranos favoritas, que había estrenado Ariadne auf NaxosDie Frau ohne Schatten y triunfaría luego en Nueva York como lo había hecho en Europa

Malven
Malvas
Aus Rosen, Phlox, Zinienflor
Entre rosas, auroras y cinias
ragen im Gartenmalven empor,
sobresalen en el jardín las malvas,
duftlos und ohne des Purpurs Glut,
sin fragancia y sin ardores púrpura,
wie ein verweintes blasses Gesicht
como una cara pálida cubierta de lágrimas
unter dem goldnen himmlischen Licht.
bajo la dorada luz celestial.
Und dann verwehen leise im Wind
Y luego se irán quedamente en el viento
zärtliche Blüten Sommers Gesind.
las delicadas florecillas siervas del verano.

Entre una y otra, más de doscientas canciones repartidas a lo largo de su vida, con un claro bache entre 1905 y 1917,  los años en que, tras el éxito de Salomé, se concentró en la ópera. Aunque él mismo y otros compositores orquestarían una cuarta parte de ellas, en su mayoría se escribieron incialmente para voz y piano y sólo una treintena directamente para orquesta. No pocas son apresuradas, con el norte en la cuenta bancaria, pero las hay excelsas, empezando por las publicadas póstumamente por el editor Ernst Roth bajo el título de Vier letzte lieder,  Cuatro “últimas” canciones, porque hasta que en 1984 se halló el manuscrito de Malven (que Maria Jeritza,  fallecida dos años antes, había guardado celosamente), se pensaba que lo eran. Pero esa etiqueta, la de la L de letze, la de “últimas”, va a seguir manteniéndose dado que, al lado de su inmensa calidad, Malven no pasa de la categoría de anécdota. Todas sobre poemas del proscrito Herman Hesse salvo Im Abendrot, de Joseph von Eichendorff, todas con el denominador común de la proximidad de una muerte aceptada y casi deseable, todas con una nítida presencia de la trompa, el instrumento de su padre, todas para su voz preferida, la de soprano, la de su esposa, todas desbordantes de emoción, Frühling (Primavera), Beim Schlafengehen (Al irme a dormir), September (Septiembre) y muy especialmente Im Abendrot (En el ocaso), compuesta antes de que, releyendo una nueva edición de los poemas de Hesse, pusiese música a esos otros tres, sin poder saber que Roth los reuniría en un ciclo y que, con buen criterio, la elegiría para cerrarlo. La realmente última fue September, en la que, después de haberse demorado largamente entre las rosas (lo que hace pensar en la “última rosa” que dedicaría a Jeritza) cierra ya sus grandes y cansados ojos.

September
Septiembre
Der Garten trauert,
El jardín está triste,
kühl sinkt in die Blumen der Regen.
la fría lluvia pesa sobre las flores.
Der Sommer schauert
El verano se estremece
Still seinem Ende entgegen.
Yéndose calladamente hacia su final.
Golden tropft Blatt um Blatt
Doradas gotean hoja tras hoja
nieder vom hohen Akazienbaum.
de lo alto de la acacia.
Sommer lächelt erstaunt und matt
El verano sonríe, sorprendido y cansado,
in den sterbenden Gartentraum.
en el sueño de los jardines que mueren.
Lange noch bei den Rosen
Largamente, entre las rosas
bleibt er stehen, sehnt sich nach Ruh.
se detiene todavía, desea el reposo.
Langsam tut er die grossen
Lentamente cierra sus grandes
müdgewordnen Augen zu.
y ya cansados ojos
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El texto introductorio resaltado en azul pertenece a “26 things you may not know about Richard Strauss”, un trabajo de Chris Shipman en la web de la Royal Opera House.
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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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