Opiniones de un independentista heterodoxo

El ‘procés’ está aquí para quedarse, el ‘procés’ es eterno.

En estos siete años de ‘procesismo’, entre Convergència y Esquerra todo lo han convertido en una parodia, en una farsa. El derecho a la autodeterminación lo han convertido en la parodia del derecho a decidir, que no significa nada. El referéndum fueron dos ‘butifarradas’. También han convertido la DUI en una parodia y ahora están convirtiendo en parodia algo mucho más grave, que es el concepto de preso político y de exiliado.

Dentro de está dinámica de destruirlo todo para convertirlo en una burla está el hecho de decir que España es franquismo. Se nota que ellos no lo combatieron. Muchos, por temas de edad, pero otros porque no quisieron. Empezando por Artur Mas. Es insultante. Esta gente no sabe qué es luchar contra una dictadura porque vienen de familias que no lo hicieron. Es un insulto a la gente que sufrió cárcel real, exilio real y ejecuciones reales.

En ese discurso de que España es Franco y ahora este delirio último de que la Comisión Europea es nazi, viene eso de “oh, nos apalearon el 1-O”. No, lo que hubo fue una actuación policial ordenada por los jueces en la cual debían impedir unos actos prohibidos por el Tribunal Constitucional, como pasaría en cualquier Estado de derecho. Ante eso hubo una que dijo que le habían roto los dedos, que luego resultó falso, y otros que fueron al hospital por ataques de ansiedad. ¿Era un Estado fascista cuando una mujer perdió un ojo en una manifestación de 2012 por una pelota de goma lanzada por los Mossos d’Esquadra? ¿O cuando murió un hombre en el Raval tras ser reducido también por ‘mossos’ [año 2013]?”

La clientela ‘procesista’ es victimista, porque es lo que quiere. Sentirse víctima para sentirse superior moralmente. Por tanto, cualquier cosa que haya la cogerán por esa vía y si no se la inventarán. Habría pasado exactamente lo mismo sin la intervención policial.

La independencia de un país no es una ideología, es un proyecto político.

Christa Wolf, una disidente de Alemania Oriental, tiene una frase que dice: “Ninguna mentira es demasiado obvia para el pueblo si esta se acomoda a su deseo secreto de creer en ella”‘.

El ‘procesismo’ actúa como un culto milenarista, en el cual hay que tener confianza ciega en el profeta porque tiene una relación mística con la verdad, en este caso con el pueblo.

Recuerde la frase de Lluís Companys: “Volveremos a luchar, volveremos a sufrir, volveremos a vencer”. Siempre somos los buenos y llegará un momento en que la luz celestial bajará a la Tierra y nos salvará. Ahora quien más encarna esto es Junqueras en dura competencia con Puigdemont. Es como el cristianismo, que era un culto mesiánico que esperaba la segunda llegada de Cristo. “Hay que hacer esto y venderlo todo para vivir conjuntamente porque la segunda llegada de Cristo es inminente”, decían. Y cuando Cristo no llegó pues ya se institucionalizó como religión, pero sin perder nunca ese horizonte mesiánico.

Dentro de los delirios de esta gente está que la Justicia española está a las órdenes del Ejecutivo y eso es mentira. Evidentemente el Ejecutivo quiere influir, aquí y en todas partes, pero la judicatura española es independiente. Eso en Cataluña no lo han entendido nunca y de ahí viene que Puigdemont exigiera de inicio inmunidad judicial y excarcelación de los Jordis cuando negoció con Rajoy con la mediación de Urkullu.

Los ‘procesistas’ son victimistas, son adictos a sentirse superiores moralmente. Pero con esta sobredosis que se les está suministrando quedarán entrampados. Fíjese que ya no gritan “independencia”, ahora dicen “libertad para los Jordis”. Ya no dicen “DUI”, dicen “amnistía y libertad”. Madrid no es tan idiota, les está mandando hacia una vía muerta para que su reivindicación no sea política sino un puro sentimentalismo. ¿Cómo se daban satisfacción moral hasta ahora? En manifestaciones en las que gritaban “independencia” con banderas esteladas. ¿Vio algo de eso en la última manifestación? No, gritaban “libertad” y encendían la luz del móvil.

Esto de exclamar que la voluntad del pueblo está por encima de la ley, que la democracia significa que los jueces no tienen nada que decir, que todo el que no sostenga eso es un enemigo del pueblo y cualquiera que pida explicaciones un traidor, un vendido, todo eso Europa lo ha vivido hace poco cuando vio que Marine Le Pen podía ganar las elecciones francesas, cuando la gente votó Brexit y luego cuando Trump salió presidente de Estados Unidos.

Alfons López Tena, notario, exdiputado del Parlament, exmiembro del Consejo General del Poder Judicial (a propuesta de CiU), cofundador con Joan Laporta y Uriel Bertran de Solidaritat Catalana per la Independència. Autor del eslogan ‘España nos roba’.
De la entrevista de David Brunat en Elconfidencial.com

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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