El rostro que amamos

El arte de contar no es distinto al arte de llevarse un dedo a los labios y pedir un poco de paciencia a quien nos escucha. “Ahora tienes que prestar atención”, es eso lo que la madre le dice a su hijo cuando sentada en su cama le empieza a contar una historia. Y bien mirado, lo que enseguida pasa a narrarle no tiene tanta importancia como el hecho de ser ella quien lo hace. Igual a la esposa del Cantar de los Cantares, ella cuenta su historia sólo para demorarse en la contemplación del que ama. Para eso se han inventado todos los cuentos que existen, para poder contemplar mientras los contamos el rostro de quien nos escucha.
Gustavo Martín Garzo – El cuarto de al lado


-♦-

 

Anuncios

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
Esta entrada fue publicada en Literatura y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s