DO – Pan

Pan lechuguino, pan de cuadros y pan de cuatro canteros

Me gusta comprar el pan en la panadería de mi mercado. Es de las de toda la vida; apenas tiene pan que no sea de trigo normal y corriente, sin semillas ni cáscaras ni tropezones de ningún tipo. Pero, aún así, tiene panes redondos, de canteros, de cuadros, lechuguinos y hogazas, y riches, fabiolas y barras corrientes, y bollos y tortas de aceite y los que olvidaré o desconozco. Me gusta comprar el pan y más aún ver como lo compra la gente, incluso o precisamente cuando me hacen esperar, como hoy, que una pareja de ancianos ha pedido que le llenasen una enorme caja con tres kilos de pastas, porque también venden galletas y pastas variadas a granel, y la panadera las ha ido alineando con mimo mientras ellos iban eligiendo y controlando la operación, también con cariño, pensando quizás en los nietos o en los amigos a quienes querían obsequiar. Me gusta ver a la gente comprando el pan, lo más necesario y lo que nos hermana a todos, escogiendo con cuidado (a veces impertinencia) el más o el menos tostado, o la mitad más grande, porque algunos nos llevamos medio cada día por tenerlo siempre más tierno, aunque el que me ha dado por comprar ahora es un pan de canteros que aguanta perfectamente dos y hasta tres días. En el pueblo veo que prefieren las barras o hasta las baguettes, más esponjosas y blandas, pero a los advenedizos ruralitas nos gusta descubrir el sabor del trigo, a pesar de que los panes sean por lo general más recios.  Y me gusta comprar el pan en la panadería de mi mercado aunque me hagan esperar cuando sólo voy a por mi medio de canteros, porque me enternece y me hace sentir bien ver como cortan el pan sencillo y blanco, e imaginar esa gente sencilla y buena paladeándolo en su casa, quizás con un trozo de queso y un poquito de vino, que es como mejor sabe. Y porque, con la edad, se va asimilando que la vida es lo que pasa cuando vamos a por pan o a por cualquier otra cosa…

…aunque, de jovenes no queríamos saber nada de panes ni de ancianos secos:

Non posso piú mangiarlo il pane asciutto
Canto popular
Ich esse nun mein Brot nicht trocken…
Hugo Wolf
Ich esse nun mein Brot nicht trocken mehr,
No voy a comer más mi pan seco,
Ein Dorn ist mir im Fuße stecken blieben.
Que una espina se me ha quedado clavada en el pie.
Umsonst nach rechts und links blick’ ich umher,
En vano miro a mi alrededor a derecha e izquierda,
Und Keinen find’ ich, der mich möchte lieben.
No encuentro a nadie que quiera amarme.
Wenn’s doch auch nur ein altes Männlein wäre,
Aunque me conformaría con un viejecillo
Das mir erzeigt’ ein wenig Lieb’ und Ehre.
Que me mostrase un poco de amor y respeto.
Ich meine nämlich, so ein wohlgestalter,
Quiero decir, uno que estuviera bien formado,
Ehrbarer Greis, etwa von meinem Alter.
Un honorable viejecillo, más o menos de mi edad.
Ich meine, um mich ganz zu offenbaren,
Quiero decir, seré franca,
Ein altes Männlein so von vierzehn Jahren.
Un viejecillo de unos catorce años.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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