Canciones estupendas (48) – El Paso (Marty Robbins)

Hubo en tiempo en que los americanos eran los buenos, los que tenían que defendernos de los perversos rusos, mismísima encarnación del mal hasta poco antes de que Sting nos asegurase que también ellos querían a sus hijos. En lógica correspondencia, la bondad de los estadounidenses era un axioma a cuya edificación debieron contribuir las preciosas casas en Technicolor en que habitaban los dioses y sus hijos, la elegante nobleza de Gregory Peck y la valentía de los caubois (vaqueros se decía menos y cowboys nunca), que siempre se imponía a la perfidia de los indios. Todo a través del cine, en los años de los programas dobles semanales. Y el remate llegaba con discos como los de Marty Robbins, alguien que nunca llegó a ser muy conocido por su apellido en España pero que sigue vivo en la memoria de sus compatriotas como el número uno que fue durante su larga carrera. Porque, en uno sólo de aquellos microsurcos monoaurales (terminología de la época; ya no era un disco de piedra pero todavía tampoco estereofónico), venían cuatro joyas cantadas con una voz tan limpia y bien modulada como sólo podía tener uno de los buenos. Entre ellas, El Paso, el que había sido su primer gran éxito y que con el tiempo ha resultado su canción más emblemática. El Paso hablaba de algo que había pasado en México, y repetía el título, El Paso, y algo de caubois, pero entonces ignorábamos que la letra era un guión de película completo, la historia de un vaquero enamorado que huye tras matar en duelo a un rival y acaba volviendo al lugar del crimen, la cantina de Rosa, para poder besar una última vez a su amada, Felina, aunque el previsible precio fuera, como fue, recibir un balazo de venganza. Así eran los buenos.

La canción, compuesta por Marty Robbins durante un viaje en coche con sus padres a través de Texas, está fechada en 1959 y obtuvo un inmediato reconocimiento a pesar de los temores  de Columbia ante su entonces desusadamente larga duración, casi cinco minutos, y proporcionó a su interprete el primer Grammy de la historia en la categoría Country & Western. Una canción que no envejece y de cuya vitalidad da muestra su reciente aparición en el último capítulo de Breaking Bad, titulado precisamente Felina, como el personaje femenino de la canción, nombre inspirado al parecer por una compañera de escuela de Marty Robbins llamada Fidelina Martinez. Se especula si la elección fue debida a que sus seis letras son acrónimo de “Finale” y  forman además los símbolos de tres elementos químicos, Hierro, Litio y Sodio, siendo la química fundamental en la serie.  En cualquier caso, El paso se escucha reiteradamente a lo largo del capítulo, después de que un cassette de Marty Robbins caiga de la guantera del coche de Walter White.

Imposible de superar, sólo Grateful Dead se atreve a revisar ese clásico apoyado en la siempre magnífica guitarra de Jerry Garcia. De modo que, en vez de otras versiones, es mejor recrearse con las tres canciones que completan ese glorioso disco: La primera, la que lo abría, El árbol del ahorcado, música nada menos que de Max Steiner (aunque en la contraportada se atribuyera al letrista dividido en dos: Jerry / Livingston), cantada por el propio Marty Robbins con los títulos de la película de Gary Cooper; Delmer Daves, como cualquier director, no pintaba nada.

La última de las cuatro en el disco y la menos conocida, Ella tenía sólo 17 años, es la otra compuesta por Marty Robbins, más en la línea pop melódica que también desarrolló, con el acompañamiento vocal de un bajo al lado del que su voz resulta aún más brillante.

Y quizás la más famosa en España, la balada de El álamo, que junto con Las hojas verdes del verano firmó para esa película Dimitri Tiomkin dando otra muestra de su enorme calidad, con Marty Robbins cantando esta intensa narración que sí entendimos gracias (creo) a José Guardiola: “En el año treinta y seis de mil ochocientos, un valiente coronel quiso el fuerte defender. Ellos eran nada más, ciento ochenta y nueve y supieron combatir como veinticinco mil. Y también David Crocket ofreció su fusil…” ¡cómo no iban a ser los buenos los americanos!

Y ya que la página está dedicada a El Paso, repetiremos con su autor e intérprete, ahora en un video perteneciente a The Drifter, una serie de televisión que protagonizó en los años sesenta.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a Canciones estupendas (48) – El Paso (Marty Robbins)

  1. Jesús dijo:

    Un auténtico placer, tanto el texto como la música. Gracias!

    • José Luis dijo:

      Muchas gracias a tí, ojalá el texto montase tanto como la música, o una décima parte. Son canciones preciosas que además escuché de niño, con lo que me resultan insuperables en esa voz.

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