Tabaco

Bajaba para fumar un pitillo, conformado y conforme con las prohibiciones que le ayudaban a controlar el vicio. “Como ha cambiado esto. No hace tanto, me paseaba fumando por el hospital. Y en la mesa de la consulta tenía un cenicero”  “Claro que, a los catorce años, me había venido mi abuela, muy preocupada: Pero hijo, ¿cuándo vas a empezar a fumar?”


Anuncio publicitario

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
Esta entrada fue publicada en Sociedad. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Tabaco

  1. Que recuerdos con el tabaco que hasta nos lo recomendaban a los médicos para no contagiarnos de los pacientes. Y que recuerdos de los guateques con alcohol, tabaco y… besos. Sin embargo, aún sabiendo de lo mal que sentaba a nuestros sistema respiratorio pasaron muchos años para tomar conciencia que no es el tabaco de nuestros bisabuelos lo que se fuma, sino mucha mierda en cajetillas sensuales que nos lleva a enfermar y morir prematuramente.
    Me estaba recordando al alcalde de Zaragoza y el folleto de información para los niños y jóvenes explicándoles cómo deben meterse las rayas de cocaína y a quien he puesto verde.

Dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s