La soñadora

 

Era una niña y cantaba en la iglesia, durante el mes de mayo, una canción dedicada a la Virgen: “Venid y vamos todos con flores a María”, debía decir esa canción. Pero no era eso lo que ella cantaba, sino “En bici vamos todas con flores amarillas”. Cuando lo supo muchos años después, se echó desconsolada a llorar. Le parecía que ese había sido su problema en la vida: pensar que las cosas eran siempre más hermosas de lo que luego resultaban ser.

Gustavo Martín Garzo – El cuarto de al lado

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
Esta entrada fue publicada en Literatura y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s