El canto de las sirenas (XLVIII) – Doña Ana

Sucede con las óperas de Mozart que muchas veces no acertamos a leer algo tan importante y sustancial como son sus títulos. Nos hemos acostumbrado a oír y a comentar Don Giovanni, lo mismo que Cosí fan tutte, y al final se nos ha pasado por alto que ésos no son los títulos de las respectivas óperas. El título de la primera es II dissoluto punito ossia II Don Giovanni; el título de la segunda es Cosí fan tutte o La senola degli amanti. Si se reflexiona en la totalidad del título o del doble título se advierte con mucha claridad el sentido y la dirección que en cada caso asume la obra.

Respecto a Don Giovanni está claro que el título entero privilegia una determinada acción: la venganza realizada y consumada sobre el Burlador. Se realzan, con ello, junto con la personalidad del dissoluto, a Doña Anna y a su más próximo cortejo: su acompañante Don Ottavio y, sobre todo, la figura rediviva de su padre el Comendador, reencarnado en la estatua parlante del cementerio. Pues Doña Anna encarna la contrafigura que ansía y anhela una venganza que solo el Comendador, surgido de más allá de los límites de este mundo, llevara a perfecto cumplimiento.

La obra, por tanto, destaca con claridad (…) esa perspectiva del sujeto que quiere vengarse del ultraje al que ha sido sometido, y que al fin realiza ese deseo por la vía espectral, o sobrenatural, del padre reencarnado (el que salió en defensa de su honor, pereciendo en el lance en manos del Burlador).

Queda claro en el titulo que lo que se va a presenciar es el proceso argumental que conduce a que el disoluto comparezca ante nosotros finalmente castigado por el vengador (…) el relato dramático en el cual II Don Giovanni (…) será sentenciado y castigado, según los deseos expresados por Doña Anna, (…) personaje principal tan relevante como el propio Don Giovanni.

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Todo lo que en estas páginas aparece en este color verde, son citas literales del libro El canto de las Sirenas de Eugenio Trías; en negro están los ajustes gramaticales, lo resumido y todo lo que proviene de su texto. Y en este azul, lo añadido, comentarios propios y definiciones o explicaciones de terceros, a menudo de la wikipedia.
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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a El canto de las sirenas (XLVIII) – Doña Ana

  1. Josep Olivé dijo:

    Insisto: Doña Ana es la 1003. La sospecha (un tanto malévola, debo reconocer) de que es así flota de manera un tanto sibilina en todas sus intervenciones (intensas y vehementes) y se confirma en su última intervención aislada en el sexteto final (soy de los que considera que este sexteto no debe escamotearse nunca, por mucho que el mismísimo Mozart así lo “perpetrara” en la versión vienesa). Si Don Ottavio optara por cambiarse de nombre y ser más arrojado igual tendría alguna posibilidad. Y Trias clarividente en la importancia dramática del personaje de Doña Ana.

    • José Luis dijo:

      Cambiarse el nombre para empezar, ja ja. Pocos personajes de una inanidad tan bien pintada, pobre Ottavio. Parece que Trias es más convincente con los argumentos que con la misma música, no es lo que le gustaría, pero es lo lógico dada su profesión. Ahora toca Doña Elvira, mucha más tela.

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