Brahms o el Sol

La aspiración del Norte hacia otro cielo engendró la música alemana ‑geometría de otoños, alcohol de conceptos, ebriedad metafísica.

A la Italia del siglo pasado ‑feria de sonidos‑ le faltó la dimensión de la noche, el arte de exprimir las sombras para extraer su esencia.

Hay que escoger entre Brahms o el Sol…

Fuera de su contexto, es difícil interpretar la llamativa elección que impone Cioran. Pero cuando el filósofo viene de hablar de la “ebriedad metáfisica” de la música alemana y ha calificado a Italia de “feria de sonidos”, parece claro que el sol es la luminosa y festiva pero también más superficial música encarnada en el país mediterraneo, por oposición a la severa metafísica germánica; aunque no por oposición a Brahms, cuya serenidad, mesura y hasta humildad, lo sitúan como un islote en el mar del romanticismo, como un nuevo sol, un nuevo y amable generador de luz y vida.


Brahms: Alto Rhapsody – Jamie Barton. Iceland Symphony Orchestra, Hannu Lintu.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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