Migas de Proust (21)

“…. (su amor) había llegado ya a ese punto en que el médico, y en ciertas enfermedades hasta el más atrevido cirujano, dudan de si es posible y conveniente privar a un enfermo de su vicio o quitarle de su enfermedad…

…para decirlo en términos de cirugía, su amor ya no era operable”.

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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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