Migas de Proust (23)

Tenía una cara de abatimiento y de pena, cual rendida al peso de un dolor imposible de sobrellevar; la misma cara que ponen esas figuras de Boticelli para una cosa tan sencilla como dejar al Niño Jesús jugar con una granada o ver cómo echa Moisés agua a la pila.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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