Cantando en la ópera (6) – Los cuplés de Eugenio Oneguin

En el segundo acto de Eugenio Oneguin,  en una escena con bastantes puntos de contacto con la de la del tenor italiano de El caballero de la rosa, encontramos a Monsieur Triquet, un viejo francés contratado como tutor por la madre de Tatiana, que, mientras van calentandose los ánimos de Oneguin y Lenski, dedica a la protagonista unos cuplés durante la fiesta de su cumpleaños.

En la novela de Pushkin, Triquet, “también bromista” y  que “como buen francés,  trae en el bolsillo un cuplé para Tatiana”, se lo canta desentonando, se supone que intencionadamente. En la ópera, el director y el tenor invitado para esta breve y única intervención, tienen las manos libres para hacer del personaje un tonto hiperbólico más o menos pretencioso o ingenuo, más o menós patético o simpático, raras veces tan graciosamente ridículo como parece que debiera ser y resulta en esta estupenda interpretación de Jean-Paul Fouchecourt:

En cualquier caso, el contraste de su canto en la ópera de Tchaikovsky es tan acusado como el de la citada aria italiana en la de Strauss: Cualquier fragmento valdría de ejemplo, pero cuando el Pisuerga pasa por Eugene Onegin no debe desaprovecharse la ocasión de escuchar otro Kuda, Kuda.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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