Teoría de la serenata: 1. El objeto del deseo

Debe ponerse especial cuidado en la elección de la persona que recibirá la serenata, especialmente en lo que se refiere a los planos arquitectónicos de su casa y sus costumbres nocturnas. Sería tan absurdo cantar bajo la ventana del cuarto de calderas (si lo hay; si no lo hay, no) como hacerlo a medianoche si la doctora que usted ama termina su turno en el hospital a las tres de la madrugada. 

Puede suceder que los destinatarios de la serenata sean muchos. Usted podría estar enamorado de dos hermanas, o de varias hermanas, o de todas las her​manas de un convento, o incluso de todas las hermanas y la madre superiora. Casos se han dado. Debe, entonces, tener en cuenta el acompañamiento instrumental adecuado: si se emplea un trío para una serenata unipersonal, para cantarle a diez es preciso contar con treinta músicos.

Cantando bajo la ducha. Jorge Maronna (Les Luthiers) y Daniel Samper.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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