De la farsa a la tragedia

“El populismo no tiene final feliz”: esta frase debería difundirse entre los que se rinden a él. El periodista belga Jean-Paul Marthoz, columnista en Le Soir, escribe: “Esa es, sin duda, la principal lección de la historia: el populismo nunca ha tenido un final feliz, ya sea de derechas o de izquierdas. El populismo, a veces, empieza como una farsa, un atronador vaffanculo (¡a la mierda!), pero siempre termina en desastre o tragedia”.

Marthoz recuerda un episodio de los años treinta, un periodo en el que, como hoy, el mundo se enfrentó a una encrucijada y todos se vieron obligados a escoger bando. El 3 de octubre de 1931, un joven refugiado italiano, Lauro de Bosis, huyó de Marsella a Roma a los mandos de un Pegasus. Desde su avioneta arrojó sobre la capital italiana 400.000 panfletos antifascistas y luego se hundió en el mar.

Unos días después, Le Soir publicó seis páginas tituladas “La historia de mi muerte”, escritas por el joven (The New York Times lo publicó meses más tarde). En ellas explicaba su gesto: “Desembarcaremos para llevar un mensaje de libertad a un pueblo de esclavos del mar. Da igual la metáfora, vamos a Roma a propagar desde el cielo las palabras de libertad que, desde hace siete años, están prohibidas. Porque, si estuvieran permitidas, borrarían la tiranía fascista en unas cuantas horas”. Pero, añadía, “nadie se toma en serio el peligro del fascismo. Por eso es necesario morir. Espero que otros me sigan y consigan agitar la opinión pública. A mí no me queda sino transmitir el texto de mis mensajes”.

¿Cuál es el paralelismo con el presente? Basta observar a esa gente que vuelve a escuchar los cantos de sirena de las frustraciones, las exasperaciones e incluso los odios. ¿No hay alternativa? “No veo ninguna”, afirmaba recientemente el excomisario europeo y ex primer ministro italiano Romano Prodi.

Ahora bien, esta sombría perspectiva no nos autoriza a caer en el inmovilismo, sino que, al contrario, el dilema de estar junto a los esclavos del mar o junto a los que arrojan panfletos.

De “El regreso del pasado“. Béatrice Delvaux, columnista del diario belga Le Soir. El País, 16/07/2018

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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