El misterioso caso del asesinato del tosedor de conciertos

El asesinato del tosedor de conciertos, uno de los más divertidos relatos de Los cafés de la orquesta de Enrique Garcia Revilla (aquí enriquedeburgos), ha sido adaptado para la escena en forma de una “gamberrada sinfónico-policíaca” que, como las mejores películas de animación, se dirige a los niños pero aprovecha también a los  mayores.  Y en la que, con un humor fresco y amable, alejado de la ñoñería con que tan a menudo se escribe para los pequeños, cuatro actores y una orquesta escenifican con la colaboración del público la historia del melómano odiador de tosedores (y desenvolvedores de caramelos) que acaba saboteando conciertos con sus propias toses y con las que provoca en la audiencia, y que es finalmente asesinado por ello.

Una “gamberrada” bastante más constructiva que limitarse a despotricar contra la mala educación ajena, y en la que, de paso, se escucha completo el primer movimiento de la 40 de Mozart antes de que el tosedor aproveche el Andante para lanzar su primer ataque y, explicando al auditorio su amor a la música, repase luego con la orquesta la de los más grandes, Vivaldi, Bach, Haydn, Mozart, Beethoven, Schubert, Brahms, Wagner, Stravinsky y Webern, aunque este último… “mejor lo dejamos para otro día”. Como luego presentará el sagaz comisario las familias de instrumentos de la orquesta, cuando en busca del arma asesina oculta en uno de ellos, pregunta por sus nombres: “Clarinete, sí, claro, pero ¿cómo se llama este instrumento?”  Y los niños se tronchan y aprenden, y los adultos toman nota, y todos tosen y desenvuelven caramelos y ríen de verdad cuando la doctora forense presenta  los sorprendentes resultados de la autopsia sobre el mismo cadáver del tosedor, y respiran aliviados con el simpático flautista que había liderado la lucha contra el criminal…  pero basta, nada de desvelar el misterio, porque esta modélica obra va a tener recorrido y quizás llegue a ser tan clásica como Pedro y el Lobo en las representaciones dirigidas a los niños. Cosa que, además, agradeceríamos especialmente los que soportamos tosedores de todas las especies, desenvolvedores de caramelos sin fin, aplaudidores precoces, exploradoras de bolsos insondables, viciosos de móviles y meolvidédeapagarlos. Y también los comisarios, por el trabajo ahorrado.

Enhorabuena.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a El misterioso caso del asesinato del tosedor de conciertos

  1. Maria Teresa dijo:

    Pues me parece una idea genial. Seguro que educa y divierte a la vez! Enhorabuena al creador!

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