Una conversación

Sócrates acaba de concluir el ambicioso relato en el que explica el destino de los muertos, cuando el mensajero de los Once interrumpe la reunión para anunciarle llorando que le ha llegado el momento de tomarse el veneno. “¡Qué educado es este hombre!”, exclama Sócrates, cuando el compungido mensajero se aleja. Y ante la emoción incontenible que enseguida embarga a sus discípulos, incapaces de aceptar la injusticia de su muerte, reclama de ellos un esfuerzo de moderación. Habla de la euphemia, que no tiene que ver tanto con el silencio como con la evitación de aquellas palabras o gestos que no convienen a ciertos momentos. La educación entendida como euphemia es una forma de sabiduría moral, e implica este esfuerzo: el de actuar de acuerdo a lo real. Como si la necesidad de expresarse bien fuera un ejercicio que no sólo favoreciera el conocimiento, sino que ayudara a evitar el daño a las almas. Esa es la enseñanza del último Sócrates: ser hombres es aprender a conversar.

Gustavo Martín Garzo – El cuarto de al lado

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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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