Teoría de la serenata: 4. Cuándo

La elección del momento de la serenata es clave. Ya habíamos sugerido la inconveniencia de dar la serenata cuando el objeto del deseo está ausente. Pero también sería desaconsejable hacerlo cuando está con otra persona que también la considera objeto del deseo y que, a lo mejor, mientras usted canta está satisfaciendo el deseo con el objeto. Es frecuente en el caso de las serenatas a señoras casadas. No parece elegante quedarse horas tocando y haciendo ruido frente a los aposentos ocupados por el objeto del deseo y su acompañante.

Es también importante cerciorarse de que no hay otro pretendiente en trance de dar serenata en el mismo sitio, a la misma hora y, sobre todo, a la misma señorita.

En la Francia medieval eran tan frecuentes las canciones nocturnas que se llevaba un Registro Nacional de Serenatas para reservar hora, balcón y mujer. De este modo se evitaba la competencia desleal. No faltaban, sin embargo, los juglares piratas que ofrecían sus serenatas sin previa inscripción ni reserva, y muchas veces sin conocer siquiera a la mujer que se asomaba al balcón.

Cantando bajo la ducha. Jorge Maronna (Les Luthiers) y Daniel Samper.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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