Invitación al desfallecimiento

Cada vez que escribo a una amiga nipona, le recomiendo una obra de Brahms. En su última carta me cuenta que acaba de salir de una clínica de Tokyo a la que fue trasladada en ambulancia por haberse entregado demasiado a mi “ídolo”. ¿Ha sido a causa del Trío nº 2 opus 87 o de la Sonata nº 2 opus 99? Sólo lo que invita al desfallecimiento merece la pena ser escuchado.

Emil Cioran

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Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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