Migas de Proust (27)

Esta idea de la muerte se instaló definitivamente en mí como un amor. No es que yo amase a la muerte, la detestaba. Pero, después de pensar en ella de cuando en cuando como en una mujer a la que no amamos, ahora el pensamiento de la muerte se adhería a la capa más profunda de mi cerebro tan profundamente que no podía ocuparme de una cosa sin que esa cosa atravesara, en primer lugar, la idea de la muerte, y aunque no me ocupara de nada y permaneciera en un reposo completo, la idea de la muerte me daba una compañía tan permanente como la idea del yo.


Am leuchtenden Sommermorgen
En una luminosa mañana de verano
Geh’ ich im Garten herum.
paseo por el jardín;
Es flüstern und sprechen die Blumen,
las flores susurran y hablan,
Ich aber, ich wandle stumm.
pero yo camino silencioso.
Es flüstern und sprechen die Blumen,
Las flores susurran y hablan,
Und schaun mitleidig mich an:
y me miran, compasivas:
Sei unserer Schwester nicht böse,
No te enojes con nuestra hermana,
Du trauriger, blasser Mann!
hombre de semblante triste y pálido.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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