Biografías de instrumentos ilustres (1) – Piano, Flauta y Oboe

Muchos  aficionados  a  la música  no conocen de cerca  los  instrumentos de  la orquesta.  Casi  siempre  es  por  timidez. Aquí se los presentamos con todo gusto. Acercarse, muchachos…

         Piano.  En  sus  orígenes  fue  usado como  vehículo  de  transporte  de  cuatro ruedas,  capaz  de  recorrer  enormes distancias. De ahí el célebre refrán: «En piano  se va  lontano». También decimos por eso que «la música nos transporta» y que  «la  música  es  un  vehículo  de acercamiento  entre  los  pueblos».  Para demostrarlo,  el  pianista  de  carreras Robert  Fauchon  recorrió  el  trayecto Lausanne-Moscú  en  sólo  ocho  días montado en un piano vertical de pedales.

         Flauta.  Las  primeras  flautas  se construían  con  materiales  comestibles, como la flauta de pan, lejana antecesora del  pan  flauta.  También  existieron  la flauta de queso y la de jamón, y la mixta. Por  lo  general,  después  de  éstas  se ingería  la  flauta dulce, que se construye agregando  a  la  madera  noble  azúcar, miel  o  edulcorante  artificial. Existió la flauta de helado de chocolate, de sonido algo frío y oscuro, en la que sólo podían tocarse obras breves.

         Oboe.  Su  origen  se  remonta  a  la Inglaterra  del  siglo  XV.  Laurence Highwood,  famoso  luthier de  Plymouth —y,  más  tarde,  de  Mercedes  Benz— había  logrado  fabricar  en  madera  un instrumento  de  viento  y  doble  lengüeta que  emitía  sonidos  ricos  y  penetrantes. Cuando  lo hubo  terminado,  lo  enseñó  a su hermano mayor, sir Fagot Highwood, quien,  a  su  vez,  había  construido  un instrumento  que revolucionaría  la música,  pero  al  que  no  lograba encontrarle  un  buen  nombre  para bautizarlo.

—Oh,  boy!  —exclamó  sir  Fagot, admirado por  el  ingenio de  su hermano menor.

—Gracias,  mano  —dijo  Laurence, iluminado:  y  lo  llamó  de  tan  extraña manera: oboe.

Años  después,  sir  Fagot  fabricó  un instrumento  que  puede  considerarse hermano mayor del oboe, y a él dio, por falta de mejor nombre, el suyo propio.

Vuelve a llamarle oboe otra vez

Cantando bajo la ducha. Jorge Maronna (Les Luthiers) y Daniel Samper.

 

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Las apariencias no engañan
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