Cantando en la ópera (12) – La leyenda de Kleinzach y La canción de Olimpia de Los cuentos de Hoffmann

Muchas de las piezas más memorables de Los cuentos de Hoffman son en realidad canciones en el libretto de esa deliciosa ópera de Offenbach, e incluso su merecidamente archifamosa Barcarola podría entrar también en la categoría de música diegética, pues nada indica que ese himno al amor que se canta en la fiesta del palacio de Venecia no sea un himno musical. Pero aún limitándose a lo explícito y prescindiendo de detalles menores (como la cita que se hace al poco de empezar, cuando Nicklausse, la amiga de Hoffmann, canturrea burlonamente el Notte e giorno mal dormir... el aria de Leporello en el Don Giovanni que Hoffman acaba de escuchar a Stella), ya en el prólogo encontramos un estupendo ejemplo: La leyenda de Kleinzach con que Hoffmann divierte a sus camaradas… hasta que los recuerdos le llevan a un reflexivo desvarío y la música deja de ser diegética (y alegremente banal) porque en ese interludio, el protagonista pasa a hablar, cantando, y sus palabras, enmarcadas en las humorísticas rimas de Kleinzach, adquieren por el contraste una especial profundidad. Alfredo Krauss la interpretaba genialmente, pero Juan Diego Flórez tampoco se queda corto:

ÉTUDIANTS
C'est la légende de Kleinzach! 

HOFFMANN
Va pour Kleinzach! 

Il était une fois 
à la cour d'Eisenach... 

ÉTUDIANTS
A la cour d'Eisenach! 

HOFFMANN
Un petit avorton 
qui se nommait Kleinzach! 

ÉTUDIANTS
Qui se nommait Kleinzach! 

HOFFMANN
Il était coiffé d'un colbac, 
et ses jambes elles faisaient Clic Clac! 
Clic clac! Clic Clac! 
Voilà, voilà Kleinzach. 

ÉTUDIANTS
Clic Clac! 

HOFFMANN
Clic Clac! 

TOUS
Voilà, voilà Kleinzach! 

HOFFMANN
Il avait une bosse en guise d'estomac! 

ÉTUDIANTS
En guise d'estomac! 

HOFFMANN
Ses pieds ramifiés 
semblaient sortir d'un sac! 

ÉTUDIANTS
Semblaient sortir d'un sac! 

HOFFMANN
Son nez était noir de tabac, 
et sa tête faisait cric crac! 
Cric crac, cric crac! 
Voilà, voilà Kleinzach! 

ÉTUDIANTS
Cric crac! 

HOFFMANN
Cric crac! 

TOUS
Voilà, voilà Kleinzach! 

HOFFMANN 
Quant aux traits de sa figure... 

(11 semble s'absorber peu à peu 
dan son rêve.) 

ÉTUDIANTS
Quant aux traits de sa figure... 

HOFFMANN
Quant aux traits de sa figure... 
 ESTUDIANTES
¡Es la leyenda de Kleinzach! 

HOFFMANN
¡Sea por Kleinzach! 

Érase una vez 
en la corte de Eisenach... 

ESTUDIANTES
En la corte de Eisenach! 

HOFFMANN
...un pequeño engendro 
llamado Kleinzach!

ESTUDIANTES
¡Llamado Kleinzach! 

HOFFMANN
Llevaba gorro militar, 
y sus piernas hacían ¡Clic, clac! 
¡Clic, clac! ¡Clic, clac! 
¡Así era! ¡Así era ese Kleinzach! 

ESTUDIANTES
¡Clic, clac! 

HOFFMANN
¡Clic, clac! 

TODOS
¡Así era, así era ese Kleinzach! 

HOFFMANN
¡Tenía una giba a guisa de estómago! 

ESTUDIANTES
¡A guisa de estómago! 

HOFFMANN
¡Sus pies sarmentosos 
parecían emerger de un saco!

ESTUDIANTES
¡Parecían emerger de un saco! 

HOFFMANN
Su nariz estaba negra de tabaco, 
y su cabeza hacía ¡Cric, crac! 
Cric, crac, cric, crac! 
¡Así era, así era ese Kleinzach! 

ESTUDIANTES
¡Cric, crac! 

HOFFMANN
¡Cric, crac! 

TODOS
¡Así era, así era ese Kleinzach! 

HOFFMANN
En cuanto a los rasgos de su rostro... 

(Parece quedar poco a poco absorto
en su recuerdo.)

ESTUDIANTES
En cuanto a los rasgos de su rostro... 

HOFFMANN
En cuanto a los rasgos de su rostro... 
(Il se lève.) 

Ah! sa figure était charmante! 
Je la vois, belle comme le jour où, 
courant après elle, 
je quittai comme un four 
la maison paternelle 
et m'enfuis à travers les valons et les bois! 
Ses cheveux en torsades sombres 
sur son col élégant 
jetaient leurs chaudes ombres. 
Ses yeux, enveloppés, 
d'azur, promenaient autour d'elle 
un regard frais et pur et, 
comme notre char emportait sans secousse 
nos curs et nos amours, 
sa voix vibrante et douce 
aux cieux qui l'écoutaient 
jetait ce chant vainqueur 
dont l'éternel écho 
résonne dans mon cur! 

NATHANAËL
O bizarre cervelle! 
Qui diable peints tu là! 
Kleinzach? 

HOFFMANN
Kleinzach? 
Je parle d'elle! 

NATHANAËL
Qui? 

HOFFMANN
(revenant sur terre)
Non! personne! rien! mon esprit se troublait! 
Rien!... Et Kleinzach vaut mieux, 
tout difforme qu'il est! 

Quand il avait trop bu de genièvre 
ou de rack... 

ÉTUDIANTS
De genièvre ou de rack! 

HOFFMANN
... il fallait voir flotter 
les deux pans de son frac! 

ÉTUDIANTS
Les deux pans de son frac... 

HOFFMANN
... comme des herbes dans un lac, 
et le monstre faisait flic flac! 
Flic flac! flic flac! 
Voilà, voilà Kleinzach! 

ÉTUDIANTS
Flic flac! 

HOFFMANN
Flic flac! 

TOUS
Voilà, voilà Kleinzach! 
(Se levanta.)

¡Ah! su rostro era encantador. 
Lo estoy viendo, bello como el día 
en que, corriendo en pos de ella,
abandoné como un loco 
la casa paterna 
y huí a través valles y bosques! 
Sus cabellos, en oscuras lazadas, 
sobre su elegante cuello 
proyectaban cálidas sombras. 
Sus ojos, nimbados de azul, 
lanzaban a su alrededor 
una luz fresca y pura y,
cuando nuestro carruaje llevaba
suavemente nuestros corazones 
y nuestros amores, 
su voz vibrante y dulce 
lanzaba a los cielos que la escuchaban 
una canción cuyo eterno eco 
aun resuena en mi corazón

NATHANAEL
¡Oh, cabeza loca! 
¿A quién diablos estás pintado?...
¿A Kleinzach? 

HOFFMANN
¿Kleinzach? 
¡Hablo de ella! 

NATHANAEL
¿De quién? 

HOFFMANN 
(volviendo a la tierra)
¡No!... ¡Nada! Mi mente se confundía. 
¡Nada!... Y Kleinzach vale más
por muy deforme que sea. 

Cuando bebía demasiada ginebra 
o aguardiente... 

ESTUDIANTES
¡Ginebra o aguardiente! 

HOFFMANN
... ¡había que ver flotar 
los faldones de su frac! 

ESTUDIANTES
Los faldones de su frac... 

HOFFMANN
... como hierbas en un lago, 
¡y el monstruo hacía flic, flac! 
¡Flic, flac! ¡Flic, flac! 
¡Así era, así era ese Kleinzach! 

ESTUDIANTES
¡Flic, flac! 

HOFFMANN
¡Flic, flac! 

TODOS
¡Así era, así era ese Kleinzach! 

Otro caso es el de la presentación de Olympia, a la que, siendo un autómata con obvias limitaciones para mantener un diálogo, le hacen cantar, mientras le dura la cuerda, una popular aria de coloratura que ningún director de escena desaprovecha; como no lo hizo Jérôme Savary en Orange contando con la complicidad de Natalie Dessay: Les oiseaux dans la charmille, genial.

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Las apariencias no engañan
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