Mirando hacia atrás, de frente

El Pais, 5 de Mayo de 2019

El artículo se llama Hijos de los vencedores y alude a Javier Pradera, uno de los fundadores de El País, y al menos conocido Javier Muguerza, filósofo cuyo reciente fallecimiento debe motivar el escrito. Ambos hijos de los vencedores, ambos implicados en la publicación en Abril de 1958 de un manifiesto en que se presentaban como “Nosotros, hijos de los vencedores y de los vencidos” “un nuevo sujeto político que miraba hacia atrás, hacia la Guerra Civil, para hablar de ella como inútil matanza cuya herencia era preciso clausurar” y ambos “detenidos y encarcelados en enero de 1958 por la policía franquista”

Y es ese último hecho lo que más merece ser resaltado en una única pastilla. Pero en el primer párrafo leemos que el padre de Javier Muguerza y sus cuatro hermanos, fueron asesinados junto al abuelo por unos milicianos anarquistas que decían querer llevarle ante un juez. “Encontraron la muerte camino de Malaga” escribe rozando el eufemismo el autor del artículo, Santos Juliá. Y también “encontró la muerte” el padre de Javier Pradera, como la encontró su abuelo, cuando otro grupo de milicianos asaltó la cárcel de Ondarreta en la que ambos se hallaban.  Así pues, en un lado ocho asesinatos y en el otro un encarcelamiento que no llegó al año gracias a un “indulto concedido con motivo de la elección del cardenal Roncalli como papa Juan XXII”, durante el que Muguerza descubrió a Kant y “Pradera se aplicó, gracias a la benevolencia de los carceleros hacia el nieto de un protomártir, a la lectura de El capital, de Marx”. Pero la letra gorda es para las víctimas “de la policía franquista”

Dice la wikipedia, enseguida, que Santos Juliá es un historiador de extrema izquierda, lo cual no es, lamentablemente, lo mismo que ser de extrema izquierda (o derecha) e historiador. Quizá por eso se apresura Juliá a añadir que Muguerza se había sentido “en la necesidad de aclarar” que sus muertos ni siquiera eran afines a los nacionales, “nada que ver con Falange”, uno incluso era “discípulo y correligionario de Juan Negrín” y otro,  republicano, de Fernando de los Ríos. Huelgan comentarios.

Me pregunto, y no es retórica, si en las cunetas quedarán también todavía muchas víctimas de los que acabaron siendo vencidos, victimas como los familiares de Pradera y Muguerza. Tengo constancia directa de un par de casos y de que nadie, ni los vencedores ni sus hijos, reclamaron nada por ello. Seguramente porque intuían lo mismo que Muguerza afirmaría años después: “Volver la mirada atrás” es “un ejercicio peligroso”. “Contra el que nos precaven muy diversas mitologías, Lot y su mujer, Orfeo y Euridice.” Pero en cualquier caso, si se quiere mirar hacia atrás, habría que quitarse las orejeras y mirar de frente.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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