El canto de las sirenas (LVII) – El imperio de Beethoven

El dominio de Beethoven, a lo largo del siglo romántico y postromántico, y aun en la primera mitad del siglo XX, fue abrumador. Nada ni nadie pudo disputarle la hegemonía musical, hasta el punto de que lo anterior y lo posterior solo podían ser convalidados en la medida en que se asemejaban a él. O anticipaban su música o la prolongaban. Pero en el buen entendimiento de que el constituía siempre el centro solar en torno al cual todos los planetas giraban.

Esto decidió la recuperación que se hacía del pasado más inmediato: Mozart, desde luego, pero no todo Mozart; solo aquel que podía suponerse beethoveniano avant la lettre. No todos los magníficos conciertos para piano y orquesta de Mozart sino sobre todo el Concierto n.° 20 en re menor, que parece aproximarse como ninguno al mundo musical de Ludwig van.

No todas las operas. Desde luego no Cosí fan tutte, debido a su amoralidad libertina, o al escándalo de que una música de tal calidad se pusiese al servicio de un argumento tan liviano y amoral. Solo podía aceptarse, por razones románticas anticipadas, el demonismo inquietante de Don Giovanni. Y desde luego La flauta mágica, de la que Fidelio era una réplica (musicalmente menos relevante).

Y para la generación siguiente, la de los grandes romantices, Beethoven fue el ejemplo a imitar, y también, quizá por eso, el padre castrador: a él quiso emular Robert Schumann en su orientación sinfónica, no quedando ileso en la confrontación. Solo Johannes Brahms saldo con éxito el envite a costa de renunciar, según decían sus críticos, a todo impulso innovador, o a fuerza de aceptar su papel del último de la gran tradición: el que consolida las estructuras de la forma sonata tal como Beethoven las había interpretado pro domo sua, “en su propio provecho”.

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Todo lo que en estas páginas aparece en este color verde, son extractos del libro El canto de las Sirenas de Eugenio Trías; en negro están los ajustes gramaticales, lo resumido y todo lo que proviene de su texto. Y en este azul, lo añadido, comentarios propios y definiciones o explicaciones de terceros, generalmente de la wikipedia.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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