Comparaciones

«El Neva como los otros ríos de aquí al Norte, es inmenso, pero sus aguas se adormecen, emperezadas mientras caminan /.. ./El Llobregat nace y, aun siendo tan pequeño, a cuatro pasos de la cuna mueve las muelas de un molino; el Neva muere sin haber dado movimiento a una fábrica»

Jacinto Verdaguer (Sanz Guitián P., Viajeros españoles en Rusia, Madrid, 1995)

A orillas del Neva, con los palacios de L’Hermitage a un lado y las torres de Pedro y Pablo al otro separadas por el kilómetro largo de anchura que ese río alcanza al pasar por San Petersburgo, lo último que podría esperarse de nadie son comparaciones con el rio de su pueblo, y menos con uno tan modesto como el Llobregat: Por muy laborioso que sea el rio y mucho que se quiera al pueblo, un amor que genera tales comparaciones parece claramente patológico. Pero los nacionalismos, más que del amor al terruño, se alimentan de la comparación con el del vecino.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
Esta entrada fue publicada en Sociedad. Guarda el enlace permanente.

Dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s