El canto de las sirenas (LX) – El estilo heroico de Beethoven, música absoluta con argumento

El estilo heroico de Ludwig van Beethoven (…) ha  dado  pie  a  dos  grandes  interpretaciones:  la  primera  vigente  en  el  siglo  romántico,  la segunda  preeminente en el Novecientos. La primera es  la interpretación novelesca, o narrativa, de una  música  que  pretendía,  acaso  por  vez  primera,  convalidarse como  «música absoluta».  La  segunda constituye la  reducción o  el  destilado  «formalista»  de  la misma  argumentación.

A  la  sensibilidad  del  siglo XX le incomoda  la  forma  en  que ese  estilo  (en  especial  en  su más  característica  expresión:  la sinfonía  Heroica)  era  analizado  y comprendido por  sus  exégetas  románticos.  Todos ellos partían  de una  base  que pudo parecer  aberrante  dos  o  tres  generaciones  después:  que  esa sinfonía,  sobre  todo  en  su primer movimiento  -verdadero paradigma  de  la  forma  sonata  en versión  beethoveniana  heroica-, encerraba un programa, o escondía un argumento  latente  (épico o  trágico,  o  las dos cosas  a  la vez).  Era necesario descubrirlo al  receptor con el  fin de  orientarle  en el  jeroglífico  sensorial que se  le entregaba a  través del discurso musical.

La  tarea  del  crítico  musical  no  consistía,  por  tanto,  en mostrar  las  estructuras  formales,  sintácticas  o  gramaticales de  la composición:  (…) Eso  debía quedar presupuesto,  como  si  se  tratase  de  un  código que  no fuese preciso descubrir ni analizar en  razón de  su propia  evidencia.  Para  los entendidos,  o  los músicos  profesionales,  no poseía más misterio que el que ellos mismos pudieran desentrañar.  Para  el  lego y  aficionado,  eran cuestiones que  apenas le  incumbían.

Pero  a  todos  les  importaba  esclarecer  un  asunto  controvertido,  sobre el cual había litigio y desavenencia:  el auténtico argumento épico, o  trágico, que esa  insigne pieza de  «música absoluta»  encerraba.  Esta  era,  por  tanto, menos  «absoluta» y  «autónoma» de  lo que pudo parecer posteriormente, y que nunca  pareció  así  a  los  contemporáneos  (para  quienes  esas expresiones,  por lo demás, carecían  de  sentido).

Todos  coincidían  en  presuponer  que  había  «programa encerrado»  en esa  composición.  Iba dedicada  «a  la memoria de  un Gran  Hombre»,  después  de  haberlo  sido  a Napoleón Bonaparte  (antes  de  ser  coronado  emperador).  Y  esa  pieza sinfónica no constituía una excepción; más bien generó la regla de comprensión de  toda la música puramente  instrumental de Beethoven,  especialmente  si ésta  era  sinfónica.

El propio Beethoven daba  las pistas necesarias para que  la imaginación  del  oyente  se  disparase  hacia  las  fantasías  programáticas más desaforadas; en  la Quinta sinfonía dejaba entrever cómo  «el destino  llama a  la puerta»  (un destino que había,  por  lo  demás,  que  agarrar  y  apretar  con  el  puño,  hasta atraparlo por el cuello). O en la sinfonía Pastoral se descaraba ofreciendo una sucinta pero suficiente explicación del programa  que  en  ella  se  vertía:  escenas  junto al arroyo, danza campestre,  tempestad,  acción de gracias después de  la  tormenta.

La  «música  de  programa»  que  inventó  Franz  Liszt  con sus poemas sinfónicos era, de hecho, una de  las posibilidades específicas  de proseguir un derrotero musical que,  por  la  vía de  la descripción y de  la  localización de escenarios reales, debía  confluir  con  la  mayor  naturalidad,  sin  forzar  nada  las tradiciones  musicales  que  podían  reclamarse  de  la  herencia de  Beethoven,  en  el  drama  musical  wagneriano,  o  en  una música  que  podía  mantener  su  relativa  autonomía  (como «música absoluta»)  sin que, por  eso,  tuviera que  renunciar a un  explícito  y constatable  argumento,  que  la  propia música era  capaz de dramatizar del mejor modo.

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Todo lo que en estas páginas aparece en este color verde, son extractos del libro El canto de las Sirenas de Eugenio Trías; en negro están los ajustes gramaticales, lo resumido y todo lo que proviene de su texto. Y en este azul, lo añadido, comentarios propios y definiciones o explicaciones de terceros, generalmente de la wikipedia.

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Las apariencias no engañan
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4 respuestas a El canto de las sirenas (LX) – El estilo heroico de Beethoven, música absoluta con argumento

  1. Josep Olivé dijo:

    Necesito leer otra vez el texto de Trías, que es, como siempre, interesantísimo, pero mañana. Una de dos, o el texto es algo intrincado (nada raro en Trías) o yo ya estoy para ir a la cuna cuanto antes. Dicho esto, siempre he pensado que la Heroica es una fantástica sinfonía que provocó un salto evolutivo en el devenir sinfónico y de la música clásica en general. En la historia de la música hay un antes y un después de la tercera. No se oye a Mahler y de alguna manera a Wagner, o al mismísimo Xostakóvitx en el movimiento lento (marcha fúnebre)? Y esos acordes desgarrados con el que se inicia la obra? Jamás una sinfonía había empezado así. Y nada de minuettos: un scherzo con el que casi se oye a Dvorak, otro atrevimiento! Y el movimiento final en forma de variaciones, en el que se oye a Brahms y a Berlioz…? La tercera, una sinfonía histórica, no sólo por su absoluta genialidad, sino por lo que provocó. Y es a raíz de esta sinfonía que se ha realizado la, para mi, mejor película sobre Beethoven en la que se recrea bastante fielmente su estreno. Y justamente con Gardiner podremos escucharla esta temporada en Barcelona.

    • José Luis dijo:

      Tengo un recuerdo muy bueno de esa peli, una rara avís en un terreno en el que abunda la falta de rigor, los tópicos y el aburrimiento. (Por cierto, esta semana se estrena “Barcelona 1714”, protagonista Toni Alba… atractivo, verdad?) Respecto a Trías, es la primera vez que pongo algo que no entiendo, porque es mucho lo que desecho por eso. La verdad es que a veces parece querer ocultar lo que piensa, o no valora la claridad. Me parece interesante lo que creo que sugiere y me ha llevado al título: La música absoluta no es lo opuesto a la programática. La Heroica o la Pastoral pudieron organizarse sobre un argumento, pero provocan emociones sin ellos. Las etiquetas, ya se sabe.

      Es curioso como varía el orden de preferidas a lo largo de la vida: en mi caso 9-6-5, 9-7-5, 7-9-3, ahora creo que 9/3 -7/5… Lo seguro es que la revolución fue la tercera, que, con películas como la que citas, aún se quiere más.

      • Josep Olivé dijo:

        Mis preferidas? Pues por orden cronológico: La 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9. 🙂 🙂 🙂
        Dicho esto quisiera reivindicar la 2 y la 8. La 2 porque su duración, la profundidad de su larghetto i la introducción de un Scherzo en lugar de un minuetto ya fueron novedad y atrevimiento en su día. Es una magnífica sinfonía. La 8 porque encuentro raro y poco comprensible que no sea del todo valorada. Algo muy parecido pasa con la 4. Tal vez estas sinfonías “sufren” la vecindad de extraordinarias e incomparables obras maestras.
        Aqui la West-Eastern Divan Orchestra en el RAH y con Barenboim con la 8:

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