El canto de las sirenas (LXI) – Beethoven, ¿el Gran Hombre?

Ya en el primer movimiento de la Heroica podía comprobarse un escenario perfectamente descriptible, en el cual se asistía a la gestación y el desarrollo de una batalla que dirigía el generalísimo de los ejércitos: el gran Napoleón Bonaparte. Pasaba revista a las tropas en los primeros compases, en los que era representado en persona, al amanecer, en su carácter de heroico militar, antes de sobrevenir el singular combate, en el curso del cual todas sus dotes quedaban puestas de manifiesto. Y todo ello a modo de despliegue y desarrollo del juego temático inicial, o del contraste entre el primero y el segundo tema, más la comparecencia de un enigmático tercer tema que daba fuste y envergadura a toda la gran sección del desarrollo.

O era más bien un combate heroico y bélico, pero quizá más arcaico o arqueológico? ; Acaso la guerra entre griegos y troyanos de la Ilíada, con Héctor como protagonista principal? ¿Acaso el verdadero sujeto de ese relato épico y trágico era el propio Aquiles, o Aquiles y Héctor en permuta, y en cruento y heroico combate?

Hoy puede sorprender esta peculiar controversia que entretuvo muchas páginas de exegesis combativa en la primera recepción romántica del primer movimiento de la Heroica de Beethoven.

Era necesario, ante todo, localizar al héroe, o a ese Gran Hombre a quien la sinfonía se dedicaba, y que debía responder de los principales temas de la obra, con sus correspondientes episodios: su exaltación, su muerte, la “Marcha fúnebre” tramada sobre él en el segundo movimiento de la pieza, o bien su peculiar metamorfosis como figura prometeica en las variaciones de un finale que desplegaban la contradanza conclusiva del ballet compuesto por Beethoven años atrás, titulado Las criaturas de Prometeo.

¿Quien era, pues, el sujeto de este “drama musical” avant la lettre que no parecía requerir texto ni contexto poético para exponerse, pero que sin duda encerraba un escondido mensaje en forma de críptico programa musical susceptible de descripción y de relato?

Aun hoy se mantiene abierta esta cuestión, si bien no de la forma ingenua o primeriza de la recepción primera, sino, mas bien, como resabiada cuestión historiográfica. De manera que hay quien ha aventurado la hipótesis de que fuese el propio Prometeo ese sujeto heroico de la pieza (…) poniendo en primer termino el ultimo movimiento, el finale, como clave hermeneutica de la sinfonia, a traves del gran tema prometeico (con sus variaciones correspondientes).


Sería, pues, Prometeo, y el Hombre como su creatura mortal, el verdadero sujeto de este gran drama antropológico al que, en clave de ballet y de comedia, habría puesto música Beethoven en su pieza Las criaturas de Prometeo.

¿Sería, pues, el Hombre, el Hombre enfatizado y con mayúsculas, el verdadero sujeto de este drama heroico? E l Hombre en su forma ideal (o en combate consigo mismo y con su propio “principio de realidad”) .O era ese Hombre, o Gran Hombre, el propio compositor, Ludwig van, en pura auto-referencia? Una conclusión bastante convincente que comenzó a ganar terreno entre exegetas y comentaristas. El Gran Hombre era el propio músico, salvado de la desesperación y del suicidio por haber agarrado al destino por el cuello: el cruel destino de una incipiente sordera y de una congénita incapacidad
para aproximarse hacia algún amago de Buena Vida.

De confirmarse esta verosímil interpretación, sorprende el delirio de grandeza que trasluce, que en pleno siglo romántico, y hasta entrado el Novecientos, se confundió con la Grandeza misma. Como si esa auto-referencia se limitase a tomar acta notarial de la verdad. Pues grande y heroica fue una vida puesta como ninguna bajo la expresión o advocación  Per aspera ad astra.

Hasta el punto de que esta sinfonía, y quizá todas las grandes sinfonías del estilo heroico de Beethoven, la Quinta sobre todo, pero en parte también la Séptima y hasta la Novena, o incluso la Octava (en forma ironica y bellamente humoristica, o representada por un teatro de marionetas), podrian considerarse gigantescas variaciones de ese mismo lema: Per aspera ad astra.

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Todo lo que en estas páginas aparece en este color verde, son extractos del libro El canto de las Sirenas de Eugenio Trías; en negro están los ajustes gramaticales, lo resumido y todo lo que proviene de su texto. Y en este azul, lo añadido, comentarios propios y definiciones o explicaciones de terceros, generalmente de la wikipedia.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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2 respuestas a El canto de las sirenas (LXI) – Beethoven, ¿el Gran Hombre?

  1. Josep Olivé dijo:

    Quería decir algo sobre las fascinantes sinfonías heroicas de Beethoven pero no puedo. El texto de Trías me ha dejado pasmado (en el sentido más positivo que imaginarse pueda). Me ha gustado muchísimo lo que he leído.

    “Pues grande y heroica fue una vida puesta como ninguna bajo la expresión o advocación Per aspera ad astra.”

    • José Luis dijo:

      Pues esta vez me apunto algo del mérito, porque por cada párrafo que extracto me tengo que leer sin entender nada otros tantos. Pero es cierto, expone muy bien a la idea de que el héroe era el propio Beethoven.

      Por cierto, estamos de Festival y el corto que precedía la peli de hoy se titulaba “Per aspera ad astra” Ya supondrás que no he dejado pasar la ocasión…

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