EBNDCD – ¿Y si lo escuchase así?

¿Cuántas veces, en lo mejor de un concierto, hemos pensado en lo que el autor sentiría si pudiera escuchar su música con los medios y los artistas que hoy se pueden reunir, sin hablar de la facilidad con la que podemos disfrutarla una y otra vez? ¿Qué opinaría Bach, tras recuperarse del susto, de esta interpretación en unos inimaginables pianos de cola del Allegro final de su Concierto en La menor para cuatro claves, cuerdas y contínuo BWV 1065?

Claro que, salvando todas las distancias, también sería interesante saber lo que hubiese opinado Vivaldi  de ese Concierto, que no es sino una de las transcripciones para teclado que Bach hizo de sus Conciertos para violín, la del Concierto para cuatro violines en si menor, RV 580, composiciones que descubrió y aprovechó (muy bien) en la colección de partituras (L’estro armonico incluido) que se trajo de los Países Bajos el que entonces era su patrón, el Duque de Weimar, gracias le sean dadas también.

Aunque fue entre 1713 y 1714, durante su segunda estancia en Weimar, cuando Bach transcribió  la mayor parte de conciertos italianos (de Vivaldi pero también de Marcello y Telemann, entre otros), éste en concreto esperó casi dos décadas a ser desempolvado y transformado, entre otras cosas, bajando la tonalidad de Si menor a La menor, probablemente por evitar el mi5 al que su clave no llegaba. Se cree que fue en 1731, de modo que Vivaldi, fallecido en 1740, por poder, todavía hubiera podido conocerlo y opinar. Pero servidor no sabe ni siquiera si se sabe o no se sabe si lo hizo y en qué sentido, aunque dado que estas cosas suelen saberse, seguramente sea que no o que no se sabe. Lo que servidor si sabe con certeza es que tampoco sabe cual prefiere…

…aunque respecto al Larghetto [4:32; 6:15] no hay duda, porque el muy distinto efecto que se logra con los pianos en ese otro Otoño Bachiano es milagroso,  prácticamente insuperable. No se lo pierdan, que para perezosos o no prestidigitadores, sigue el mismo video ya dispuesto para arrancar ahí. Pero escúchenlo en condiciones: Al menos con auriculares, como jamás pudo haber soñado Bach, qué pena.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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