Tesoros ocultos: Dumka del Quinteto con piano en La menor de Dvorak

Algunos tesoros ocultos pertenecen a compositores ignorados, pero muchos más son obras de autores de reconocidas obras maestras, porque la luz ilumina, pero también ciega. Así, ningún aficionado desconoce la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorak, pero esa novena ha oscurecido a su Séptima, a la genial Octava, y a casi toda su obra, salvo sus populares Danzas eslavas. El gran Stabat Mater o Rusalka son cosa de minorías. Y en cuanto a su música de cámara, es el Concierto para violoncelo el que acapara toda la atención, de modo que más de un melómano habrá al que su Quinteto con piano en la menor, (con piano, no con una pianola como la de Alec Guiness en El quinteto de la muerte) no le resulte familiar, a pesar de ser una de las principales aportaciones a ese  realmente poco nutrido género, y a Pista 1apesar de su extraordinario Andante con moto (huelgan comentarios sobre la pista), una Dumka (cuyo plural, Dumky [Dumbo y Porky] da nombre a otra de las joyas de la música de cámara de Dvorak, el Trio no 4 para piano, violín y violoncelo) en la que, del modo que caracteriza a esa forma musical, se producen cambios repentinos de humor, como explican muy bien con este caso en la wikipedia inglesa:

…presenta un melancólico tema en el piano, separado por rápidos y alegres interludios. Sigue el patrón de un rondó de siete partes, ABACABA, en el que A, en Fa sostenido menor, es el elegíaco tema lento del piano con variaciones, B es una brillante sección en Re mayor a cargo de los violines, y C una rápida y vigorosa sección derivada del tema de apertura. Cada vez que reaparece la primera sección (A), su textura es enriquecida.

Los dos compases que abren esa sección A y se repiten con ella a lo largo del movimiento, son los que también dan pie y fundamento a Nature Boy,  una canción con miras místicas (muy alejada de las que cantaba con sus amigos el otro famoso Nature Boy, Mowgli) que estrenó en 1948 Nat “King” Cole

Nature Boy fue compuesta por un precursor del movimiento hippie que se hacía llamar eden ahbez, en minúsculas porque las mayúsculas estarían reservadas a los Dioses. La notoria, “influencia” del Andante con moto del Quinteto de Dvorak no le causó ningún problema, pero un compositor Yiddish llamado Herman Yablokoff, le acusó de haber plagiado también una canción suya titulada Shvayg mayn harts (los valientes pueden escucharla aquí y ver de paso una foto de Nat King Cole con el protohippie) y obtuvo de él una buena suma a cambio de evitar los tribunales. En cualquier caso, Nature Boy se convirtió en un estándar del jazz y del pop, con centenares de versiones, desde las de Frank Sinatra, Sara Vaughan o Miles Davis hasta las de Lady Gaga con Tony Bennet o esta del contrabajista y cantante Avishai Cohen, con acompañamiento sínfónico.

Ante lo cual, parece tan innecesario como estéril acusar al señor eden ahbez de haber plagiado a Dvorak, pero contraatacar, como algunos hacen, diciendo que también el checo habría copiado el tema del folclore de su país, además de un pobre argumento, es una falsedad: Dvorak no usaba canciones del folclore sino que creaba melodías de aire popular.  Como el lírico y bellísimo primer tema del primer movimiento de este quinteto que ya va siendo hora de gozar en su integridad, en este video con intérpretes tan de campanillas como Janine Jansen, Julian Rachlin o Mischa Maisky, quien, por cierto, demuestra que se puede ser a la vez un gran virtuoso y un repelente maleducado al proponer a sus comapñeros abandonar el escenario cuando los asistentes, entusiasmados con su brillantísimo primer movimiento y ante un final en todo lo alto que sugiere el fin de la obra, rompen en aplausos, los muy ignorantes.

► 00:00. I. Allegro, ma non tanto ► 14:17. II. Dumka: Andante con moto ► 29:16. III. Scherzo (Furiant): molto vivace ► 33:22. IV. Finale: Allegro

Ya solo queda decir que el pianista que interpretaba los fragmentos del concurso, el señor que andaba afligido, era Andreas Haefliger, hijo del fallecido tenor con un nombre que le permitía darse importancia, Ernst Haefliger. Y que el dios noruego Bor tiene que ver con Odin por la sangre, pues era su padre, y con Tor por la única letra que les diferencia. Con lo que, siendo el bicho un yak, tenemos a Boryak, que en gloria esté y nos perdone.

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Las apariencias no engañan
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