Cuatro dúos de amor del barroco: Monteverdi, Vivaldi, Handel… y Bach

Jael y Sísara (Artemisia Gentileschi, ca. 1620)

Por orden cronológico, Pur ti miro, pur ti godo, de La coronación de Popea, que de hecho es  el primer gran dúo de amor de la historia de la ópera (y es curioso que su protagonista masculino sea el malísimo Neron), con una pareja embelesada que empieza replicándose como en el típico “cuelga tú”, “no, tú, tonto”, “Por ti miro” dice una, “Por ti gozo” responde a lo Pimpinela el otro (aunque no parece muy correcto, así suele traducirse y por ahí iba la mirilla de la pista), para atropellarse luego ofreciendo su amor y acabar proclamándolo al unísono, letra y música, seguramente también por primera vez en la historia  de la música. El texto y con toda probabilidad la música, no pertenecen a Monteverdi (la pista era solo casi exacta porque la claudia era un claudio pero aunque el monte verde esté en Italia, que lo está tratándose de la Cima Garlenda de los Alpes Ligures, lamentablemente verde se dice igual en italiano que en español y no verdi como debiera), sino a Benedetto Ferrari (esa pista sí que es exacta, un bendito Ferrari), un compositor, libretista de ópera y tiorbista italiano nacido alrededor de 1603, cuya ópera Il pastor regio, concluye con esta pieza que Monteverdi habría tomado para rematar también la suya. Marie-Nicole Lemieux y Philippe Jaroussky la bordaron en Baden Baden. Y era una propina…

Pur ti miro, pur ti godo,
pur ti stringo, pur t’annodo,
più non peno, più non moro,
o mia vita, o mi tesoro.
Io son tua…
Tuo son io…
Speme mia, dillo, dì,
tu sei pur, l’idol mio,
sì, mio ben,
sì, mio cor, mia vita, sì.
Pur ti miro, pur ti godo,
pur ti stringo, pur t’annodo,
più non peno, più non moro,
o mia vita, o mi tesoro.

Por ti miro, por ti gozo,
te abrazo, te estrecho,
ya no peno, ya no muero,
¡oh, mi vida! ¡oh, mi tesoro!
Yo soy tuya…
Tuyo soy yo…
Esperanza mía, dilo,
tú eres mi ídolo,
sí, bien mío,
sí, corazón, vida mía, sí.
Por ti miro, por ti gozo,
te abrazo, te estrecho,
ya no peno, ya no muero,
¡oh, mi vida! ¡oh, mi tesoro!

Seguimos con Vivaldi y Nel profondo cieco mondo de su Orlando furioso, un dúo de amor que, consecuente con el título de la ópera, está lleno de furor contra los que le ponen obstáculos. Pero también del humor que le añaden aquí sus intérpretes, de nuevo los mismos dos (¿quién quiere cambiar?), que no parecen muy enamorados. Aunque, ya se sabe, del amor al odio y viceversa…

Nel profondo cieco mondo / Que en el profundo y ciego mundo
Si precipiti la sorte / se precipite la suerte
Già spietata a questo cor. / ya despiadada con este corazón.
Vincerà l’amor più forte / Vencerá el amor, más fuerte
Con l’aita del valor. / con la ayuda del valor

En realidad, en la ópera es un aria que canta sólo Orlando, pero esta versión venía muy bien para variar antes de volver a los amores más apropiadamente amorosos, como los del dulcemente triste Vivo in te de Asteria y Andrónico del Tamerlano de Handel, que repiten por separado o al unísono prácticamente las mismas palabras, expresando así su absoluta comunión. En la versión elegida la interpretan dos mujeres, la soprano Sophie Karthäuser con la contralto Delphine Galou en vez del contratenor que hoy suele sustituir los castrati originales. Porque, en cualquier caso, en el barroco, la habitual pareja protagonista la forman dos voces femeninas. Y eso que salimos ganando.

Vivo in te, mio caro bene (mia dolce vita) / Vivo en ti, mi querido bien (mi dulce vida),
E se morte è a te gradita, / y si la muerte te es grata,
Son contenta(o) di morir / estoy contenta(o) de morir.

Ah! ti perdo (lascio), e quando mai, / ¡Ah, te pierdo(dejo), y cuándo,
O mio ben, mi rivedrai? / oh, bien mío, me volverás a ver?
Troppo è crudo il mio martir. / Demasiado cruel es mi martirio.

Pero es pecado mortal pasearse por el barroco sin acercarse a Bach, incluso cuando la ruta es el amor. Porque el amor también puede ser a un tercero, y Bach tiene un maravilloso dúo de amor, So ist mein Jesus nun gefangen, el único dúo de la Pasión según San Mateo, un tremendo dúo de amor doliente salpicado por las imprecaciones del pueblo pidiendo la libertad de Jesús y seguido por su airado coro clamando contra los asesinos. Gloria de la armonía y el contrapunto y maravilla entre las maravillas, atención a la grandísima interpretación de Ton Koopman al frente de la Orquesta Barroca de Amsterdam y su Coro.

So ist mein Jesus nun gefangen. / Así es hecho preso mi Jesús.
Mond und Licht / La luna y las estrellas
ist vor Schmerzen untergangen, / se han ocultado a causa del dolor,
Weil mein Jesus ist gefangen. / pues mi Jesús ha sido hecho preso.
Sie führen ihn; er ist gebunden. / Ya le llevan maniatado.

-♦-

Lo que es sacrilegio es añadir nada después de esto, pero el servicio público manda: Si el de la batalla de Jericó era Joshua y el villancico Jingle Bells, el violinista de la segunda pista no podía ser sino Joshua Bell, aquí su arreglo completo. Y la versión de cuatro cellos del quesesto, de un cuarteto llamado  ingeniosamente The 4cellist.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
Esta entrada fue publicada en Barroco, Opera y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Cuatro dúos de amor del barroco: Monteverdi, Vivaldi, Handel… y Bach

  1. Josep Olivé dijo:

    Todo es excelso en este post, y no quiero ser menos…

Dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s