Las tonalidades de Mozart

Las últimas cuatro sinfonías de Mozart están en tonalidades cuyas asociaciones son particularmente fuertes en su música. Mucho se ha escrito acerca de la coherencia de Mozart, si se le compara con otros, en su uso de tonalidades para cada tipo de obra. Esto debería contemplarse dentro de un contexto más amplio de tradiciones y asociaciones tonales, así como de características instrumentales. C. F. D. Schubart (Ideen zu einer Ästhetik der Tonkunst, 1806; escrito en la década de 1780), distinguía entre tonos coloreados y neutros, calificando de salvajes y fuertes aquellos que en la armadura de la clave tienen sostenidos, de dulces y melancólicos a los que tienen bemoles y de inocentes y simples a los neutros.

Orquestalmente, el re mayor era el tono más brillante, de particular efectividad para los instrumentos de cuerda, y preferido por Mozart en casi la totalidad de sus serenatas salzburguesas,

así como en sus sinfonías italianas, oberturas y conciertos de tan calculada brillantez como los KV 451 y KV 537. [Y la primera de las cuatro últimas sinfonías, la nº38 KV 504]

Re y do eran los tonos en que se usaban por lo común las trompetas y los timbales, y la hondura adicional del do parece haber hecho a Mozart preferirlo para obras de un carácter más ceremonioso, incluidas algunas sinfonías tempranas, tres maduros conciertos para piano (KV 415, 467, 503)

y las sinfonías núms. 34 y 41.

[Do mayor es también la tonalidad básica de Cosi fan Tutte, una tonalidad asertiva para una ópera que es casi un teorema]

Mi bemol era la tonalidad tradicional en la operística aria d’affetto y la calidez emocional a ella asociada, reflejadas en obras tales como la Sinfonía concertante KV 364/320d y la sinfonía nº 39;

la utilización del clarinete, al que se consideraba un instrumento sobremanera expresivo, era habitual en esa tonalidad.

Fa y sol se contemplaban como tonos más neutros y Mozart hizo un uso relativamente infrecuente de los mismos en su música de madurez; el tono de fa posee ciertas connotaciones pastorales, y la liviandad del sol, en parte resultado de la tesitura aguda de las trompas -aún más acentuada en la y, a veces, en si bemol- lo asociaba con la jovialidad campesina, como en los coros de Le nozze di Figaro y Don Giovanni.

En sus dúos de amor operísticos Mozart solía utilizar el la mayor, con sus asociaciones de tierna y cálida textura, y, en sus óperas, el re menor se halla casi invariablemente vinculado a ideas de venganza. Los tonos menores son, sin embargo, relativamente raros en cualquiera de las músicas de este periodo y en ningún caso se encuentran exentos de una significación emocional de tipo especialmente sombrío o apasionado; en sus años vieneses, Mozart escribió sólo dos obras instrumentales importantes en re menor (KV 421/417b y KV 466, [el Concierto para piano nº 20])

tres más en sol menor (KV 478, 516 y 550, [la Sinfonía nº40])

y otras tantas en do menor (KV 338/384a, 457  y 491 [el Concierto para piano nº 24]).

En su madurez compuso sólo alguna que otra obra suelta en mi mayor (KV 542), la menor (KV 310/300d) y mi menor (KV 304/300c), unos pocos movimientos en la bemol y no más de dos, aislados, en si menor (KV 540) o fa sostenido menor (KV 488) [el Adagio del Concierto para piano nº 23]; sus únicas obras en fa menor (KV 594 y 608) son para órgano mecánico.

En tiempos de Mozart no había adquirido pleno uso el temperamento igual [“sistema de afinación construido mediante la división de la octava en doce partes iguales llamadas semitonos temperados”] ni siquiera para los instrumentos de teclado -lo que constituía un factor en el coloreado de las tonalidades- y la inaceptabilidad de ciertos intervalos por el sensible oído de Mozart puede haber repercutido en su elección.

Pese a que los contrastes tonales internos en la música mozartiana -en las secciones de desarrollo- poseen gran amplitud de campo, Mozart, si lo comparamos con Haydn, carecía de espíritu aventurero en la elección de las tonalidades de sus movimientos lentos: en las obras en tono mayor, por lo común utilizaba la subdominante, con menor frecuencia la dominante y, rara vez, el relativo menor; en las obras en tono menor, solía hacer uso del relativo mayor o de la superdominante. En esencia, Mozart utilizó la tonalidad a fin de garantizar una amplitud unitaria, no para conseguir efectos retóricos. Es en sus óperas donde se dan los más amplios esquemas de unificación tonal.

Stanley Sadie. Mozart.

Abundando en ello: Mozart basará la arquitectura portentosa del Finale del Acto II  de Le Nozze di Figaro,  rayano en  los mil compases  de extensión, en la  virtualidad simbólica de  los  tonos,  lo que se  refleja  en el propio plan  tonal del mismo, una de las arquitecturas musicales más grandiosas de todo el S.  XVIII. Acogido al noble tono de Mib Mayor, el finale  se acoge  a  una disposición  ascendente  de  tonalidades  (llegando hasta Sol Mayor) que  retornarán por quintas sucesivas al  punto de partida: Mib Mayor,  tonalidad “noble” y como tal  asociada al personaje del Conde, quien, victorioso, parece  imponerse momentáneamente frente a  los planes de  Fígaro, al que se asocia el tono contrapuesto de  Re Mayor, tonalidad principal de la obra (contraposición  en  la que Mib  aparece como napolitana respecto de la  tonalidad de  Re Mayor,  postergándose  así  el  desenlace!)

Benet Casablancas. Las tonalidades y su significado. Una aproximación.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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6 respuestas a Las tonalidades de Mozart

  1. Josep Olivé dijo:

    …y las tonalidades de “los tres bemoles” (Mi bemol mayor/Do menor) para la liturgia masónica y por extensión, La Flauta màgica, con sus famosísimos acordes de la obertura o los mismos que anuncian las pruebas iniciáticas o el fugato de los caballeros entorchados en el segundo acto (en Do menor). En las óperas la construcción de las tonalidades forman parte de su “dramaturgia”. Y efectivamente, tal como expone Benet Casablancas, el finale del acto II de “Las bodas de Fígaro” es una descomunal demostración del genio musical de Mozart.

  2. Josep Olivé dijo:

    Esta bien eso de tonalidad “asertiva”… 🙂 …Do mayor y La menor entonces son “asertivas”… 🙂 …
    Además de “inmaculadas” son “asertivas”…sin sostenidos, ni bemoles… 🙂 🙂 🙂
    Genial!!! 🙂 🙂 🙂

    • José Luis dijo:

      No sé si te sigo o vuelas muy alto. Para esto me gusta más asertivo que afirmativo, pero con el La menor ya me pierdo

      • Josep Olivé. dijo:

        Jeje….ninguna intención de volar alto..jeje… La menor es la tonalidad relativa menor (tres semi-tonos) de Do mayor y por tanto tienen idéntica armadura: en blanco, ni sostenidos ni bemoles. Es por ello que el autor del texto del post le da cualidad asertiva o neutra respecto del resto de tonalidades mayores y menores que todas ellas si poseen alteraciones en la armadura. Bueno, no se como explicarlo de otra forma. (Pero bueno, no deja de ser una licencia “poética” del autor puesto que ambas tonalidades tienen su carácter y colorido específico.)

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