Dolor y gloria de más

Al poco de empezar Dolor y Gloria, unas memorias tan victimistas y narcisistas como puede ya temerse por el título elegido por Almodovar, su protagonista director se atribuye una colección de enfermedades que hace pensar en si no padecerá también de hipocondría. Entre ellas, incluye nada menos que tres clases de cefaleas distintas: Migraña, cefalea tensional y cefalea en racimos, responsable esta última de uno de los dolores más insufribles que existen. No es del todo imposible que las tres se den en una misma persona, como tampoco lo sería que a alguien le tocasen los tres primeros premios del gordo,  pero suena a mentira, la primera de una aburridísima película llena de complacencia y autocompasión, de excusas no pedidas y de acusaciones fuera de lugar, más propias de una telenovela barata que de una película que están premiando y pretenden hacer pasar como una de las mejores del año. Y eso sí que es una enorme mentira.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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