América en Tchaikovsky

 

No parece probable que su breve estancia en Norteamérica inspirara a Tchaikovsky los mismos sentimientos que más adelante expresarían, por ejemplo, Elmer Bernstein, Dimitri Tiomkin  o Max Steiner, para acompañar la épica del Far West. De modo que es más probable que El Castillo Mágico en el Reino de los Dulces de su Cascanueces les inspirase a ellos, o, más aún, que los viajes por la estepa Rusa lleven a respuestas musicales similares, o también que sea la cultura (o incultura) musical la que los relaciona y haya animado a ensayar aquí su uso sobre imágenes de los colonizadores de esta película del oeste, Camino de Oregón, un western de 1959 bastante malo. En todo caso, después de lo mucho que la música popular norteamericana (Hollywood incluido) utilizó a Tchaikovsky (aquí dio para siete capítulos), sería poéticamente justo que él se hubiese traído de su mundo la inspiración para esa pieza de un ballet que, de hecho, compuso en parte estando en ese país.

Para quesesteros: La música de Charcovsky casualmente cabría en un nuevo cesto . (Oro parece, plata no es, el que no lo adivine, bien tonto es… cosas de viejos con todo ya gastado o roto)

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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