Cantando en la ópera (18) – El aria de Fígaro y La clase de canto de El barbero de Sevilla

Hay más música diegética en El barbero de Sevilla además de las dos serenatas de la primera escena. En el mismo inicio, entre una y otra, irrumpe Fígaro presentándose como mucho más que un barbero con una de las más populares e icónicas arias de la historia de la ópera, si no la que más: Largo al factótum, Abran paso al factótum, una pieza nada fácil dada la atropellada acumulación de notas y palabras, Fígaro qua, Fígaro la, bravo bravíssimo, fortunatissimo per verità, que el titular de la ópera no recita sino que canta acompañándose de una guitarra según indica el libreto y su mismo Tra la lá. De hecho, en la obra de Beaumarchais el barbero está componiendo la canción.

La ran la lera, la ran la la. 
La ran la lera, la ran la la. 
Largo al factotum 
della città, 
largo! 
La ran la, la ran la, 
la ran la, la! 
Presto a bottega 
che l'alba è già, presto! 
La ran la, la ran la, 
la ran la, la. 
Ah, che bel vivere, 
che bel piacere, 
per un barbiere di qualità, 
di qualità! 
Ah, bravo, Figaro, 
bravo, bravissimo; bravo! 
La ran la, la ran la, 
la ran la, la. 
fortunatissimo per verità! 
La ran la, la ran la, 
la ran la, la. 
Pronto a far tutto, 
la notte, il giorno 
sempre d'intorno in giro sta. 
Miglior cuccagna per un barbiere, 
vita più nobile, no, non si dà. 
La, la ran la, 
la ran la, la ran la. 
Rasori e pettini, 
lancette e forbici, 
al mio comando tutto qui sta. 
V'è la risorsa poi del mestiere 
colla donnetta, col cavaliere. 
Ah, che bel vivere, 
che bel piacere 
che bel piacere 
per un barbiere di qualità, 
di qualità    

Tutti mi chiedono, 
tutti mi vogliono, 
donne, ragazzi, 
vecchi, fanciulle. 
Qua la parrucca... 
Presto la barba... 
Qua la sanguigna, 
presto il biglietto! 
Figaro, Figaro, Figaro, Figaro! 
Ahimè!, ahimè! Che furia! 
Ahimè! 
Che folla! 
Uno alla volta, per carità! 
Figaro! Son qua 
Ehi Figaro! Son qua. 
Figaro qua, Figaro là, 
Figaro qua, Figaro là, 
Figaro su, Figaro giù, 
Figaro su, Figaro giù! 
Pronto prontissimo 
son come il fulmine, 
sono il factotum della città, 
della città! 
Ah, bravo Figaro, 
bravo, bravissimo! 
A te fortuna, a te fortuna, 
a te fortuna  
non mancherà. 
La, la ran la, la ran la, la ran. 
A te fortuna, a te fortuna, 
a te fortuna  
non mancherà! 
Sono il factotum de la città!  
La ran la lera, la ran la la.
La ran la lera, la ran la la.
¡Dejen paso al factótum
de la ciudad,
dejen paso!
¡La ran la, la ran la, 
la ran la, la!
Rápido, a la tienda, 
que ya es de día, rápido!
La ran la, la ran la, 
la ran la, la.
¡Ah, que vida más hermosa,
qué gran placer,
para un barbero de calidad,
¡de calidad!
¡Ah, bravo, Fígaro, bravo,
bravísimo, bravo!
La ran la, la ran la, 
la ran la, la.
¡Afortunadísimo eres en verdad!
La ran la, la ran la, 
la ran la, la.
Dispuesto para hacer de todo,
de noche y de día,
va de un lado para otro,
Mejor ganga para un barbero
ni vida más noble, no la hay, no.
La, la ran la, 
la ran la, la ran la.
Navajas y peines, 
bisturíes y tijeras
a mis órdenes todos están,
tengo recursos, además de oficio,
con la joven, con el caballero.
¡Ah, que vida más hermosa,
qué gran placer,
qué gran placer,
para un barbero de calidad,
de calidad! 

Todos me llaman,
me solicitan,
mujeres, muchachos,
viejos y niñas.
Trae la peluca...
rápido, la barba...
Trae las sanguijuelas,
pronto, esta carta.
¡Fígaro, Fígaro, Fígaro, Fígaro!
¡Ay de mí, ay de mí! ¡Qué furia!
¡Ay de mí!
¡Ay, qué multitud!
¡De uno en uno, por caridad!
¡Fígaro! ¡Estoy aquí!
¡Eh, Fígaro! ¡Estoy aquí!
¡Fígaro acá, Fígaro allá,
Fígaro acá, Fígaro allá,
Fígaro arriba, Fígaro abajo,
Fígaro arriba, Fígaro abajo!
Rápido, rapidísimo,
soy como el rayo,
¡soy el factótum de la ciudad,
de la ciudad!
¡Ah, bravo Fígaro,
bravo, bravísimo!
A ti fortuna, a ti fortuna, 
a ti fortuna
jamás te faltará.
La, la ran la, la ran la, la ran.
¡A ti fortuna, a ti fortuna, 
a ti fortuna
jamás te faltará!
¡Soy el factótum de la ciudad!         

Más explícitamente diegética resulta la clase de canto del tercer acto, lo cual facilitó en su tiempo que algunas sopranos sustituyeran su  Contro un cor por piezas  más acordes con sus propias dotes.  Afortunadamente, hoy se respeta el original, un aria doble que se supone pertenece a La inútil precacución, la obra que Rosina ya había mencionado en el primer acto y que da subtítulo a El barbero de Sevilla. Se trata de una composición tan exageradamente adornada que puede provocar las risas del público… antes de ganarse su asombro, si la cantante sabe aprovechar la ocasión.  Es significativo que, en la parte central, cuando entre el cantábile y la cabaletta, Rosina y y el Conde (oculto en su doble disfraz de estudiante disfrazado de maestro de música), aprovechan el sueño de Bartolo para intercambiar unas palabras (cantando para nosotros pero no para ellos), la música deja entonces las florituras y se hace expresivamente amorosa. Para la ópera el artificio, para la “realidad”, el sentimiento.

ROSINA 
"Contro un cor 
che accende amore 
di verace, invitto ardore, 
s'arma invan poter tiranno, 
di rigor, di crudeltà. 
D'ogni assalto vincitore 
sempre amor trionferà." 
Ah Lindoro, mio tesoro, 
se sapessi, se vedessi! 
Questo cane di tutore, 
ah, che rabbia che mi fa! 
Caro, a te mi raccomando, 
tu mi salva, per pietà, sì, sì, sì. 

CONTE 
Non temer, ti rassicura, 
non temer, ti rassicura, 
sorte amica 
a noi sarà. 

ROSINA 
Dunque spero? 

CONTE 
A me t'affida. 
ROSINA 
E il mio cor? 

CONTE 
Giubilerà, giubilerà! 

ROSINA 
Cara immagine ridente, 
dolce idea d'un lieto amore, 
tu m'accendi 
in petto il core, 
tu mi porti a delirar. 
Caro a te mi raccomando, 
tu mi salva per pietà, 
tu mi porti a delirar!         
ROSINA
"Contra un corazón
que enciende amor
de veraz ardor invicto,
se arma en vano el poder tirano,
de rigor, de crueldad.
De todo asalto vencedor,
el amor siempre triunfará."
¡Ah, Lindoro, tesoro mío,
si supieses, si vieses!
Este perro de tutor,
¡qué rabia me produce!
Querido, a ti me encomiendo,
sálvame por piedad, sí, sí, sí.

CONDE
No temas, tranquilízate,
no temas, tranquilízate,
la buena suerte 
estará con nosotros.

ROSINA
¿Puedo tener esperanza?

CONDE
Confía en mí. 
ROSINA
¿Y mi corazón?

CONDE
¡Se alegrará, se alegrará!

ROSINA
Querida imagen alegre,
dulce idea de un feliz amor,
tú me enciendes el corazón
en el pecho,
¡tú me haces delirar!
Querido, a ti me encomiendo,
sálvame, por piedad,
¡tú me haces delirar!        

Y todavía un último canto al final de la clase, cuando Bartolo, tras criticar las composiciones actuales, se anima con un aria de sus viejos tiempos, de cuando la música “era otra cosa”. Pero cambia el texto, Giannina por Rosina, para dedicar sospechosamente a su protegida el Quando mi sei vicina, Cuando estás a mi lado, lo que provoca la intervención del conde. O del director de la orquesta, que en estas circunstancias viene a ser lo mismo.

BARTOLO 
"Quando mi sei vicina, 
amabile Rosina..." 

CONTE 
Eh... l'aria dicea Giannina... 

BARTOLO 
L'aria dicea Giannina, 
ma io dico Rosina... 
"Quando mi sei vicina, 
amabile Rosina, 
il cor mi brilla in petto, 
mi balla il minuetto."     
BARTOLO
"Cuando estás a mi lado,
amable Rosina..."

CONDE
Eh... el aria decía Giannina...

BARTOLO
El aria decía Giannina,
pero yo digo Rosina...
"Cuando estás a mi lado,
amable Rosina,
el corazón me brilla en el pecho
y baila un minuetto."    

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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