La harina en las manos

Lees en el periódico las declaraciones de un jesuita que vive en una aldea sudamericana, entre las gentes más humildes. “La única diferencia entre los ricos y los pobres es que aquellos conocen cincuenta palabras más y las saben utilizar” Piensas en que a partir de esta diferencia puede formularse una estética. La de escribir renunciando a esas cincuenta palabras que adornan o dignifican lo que se dice, sin llegar a añadirle nada esencial. Schopenhauer lo habría dicho así: más atentos a la recogida de la harina que al tableteo del molino.

Gustavo Martín Garzo – El cuarto de al lado

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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