Un almohadonzito y un poco más del elixir

Aunque la nº 16 no sea una de las más renombradas, no hay nada desdeñable en ese Nuevo Testamento de la música para piano que, según afirmaron enseguida algunos críticos, son las Sonatas de Beethoven. Esta nº 16 (en Sol mayor, op. 31, 1) la compuso poco después de haberse decidido a emprender un nuevo camino, aferrándose al arte para superar la desesperación de la sordera, un camino que abriría de par en par con la Heroica, pero que ya se inicia en obras como esta. Y, en días necesitados de paciencia y olvido, nada como su Adagio grazioso, un movimiento que es además inusual y benditamente largo, que siendo lento no es triste, que tiene sonoridades de guitarra y podría valer para una serenata, y que… “es ajeno a la naturaleza de Beethoven”, palabra de Andras Schiff. Claro que el pianista, antes del pero, había afirmado: “Es muy bonito”. Y cualquiera puede dar fe, lo es. De una belleza arrebatadora; vamos, que si está uno haciendo la limpieza acaba cantándole a la escoba o dirigiendo con el plumero.

Acerca de José Luis

Las apariencias no engañan
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3 respuestas a Un almohadonzito y un poco más del elixir

  1. Josep Olivé dijo:

    El ejercicio más profundo de análisis i escucha de música que he hecho en mi vida ha sido acerca de la sonatas de Beethoven. Tres veces, y las tres veces he seguido el mismo protocolo. Agosto tiene 31 días. Son 32 la sonatas. A una por día, y como el opus 49 (sonatas n. 19 y 20) son muy cortitas pues las escuché ambas en un día. Por tanto las cifras encajan. Escuchaba cada sonata dos o tres veces y luego escribía acerca de mis impresiones y sensaciones. Tengo una libreta manuscrita con todas ellas. Y cada vez que me dispongo a escuchar una, sea en un concierto, sea en casa o sea la del post de hoy acudo a mi libretita. Y acerca de la sonata que nos traes, ciertamente una de las más me gustan, de las más geniales. Citas el movimiento lento, y al gran Andras Schitf. Efectivamente se trata de una composición de poca naturaleza beethoveniana. Sorprende la cantidad de ornamentaciones, muy poco habitual ya en obras pianísticas plenamente románticas. Y es Andras Schift quien precisamente alega que se trata de una parodia del bel canto italiano, de las óperas italianas del momento. Se trata de un adagio maravilloso. Y efectivamente es de los movimientos lentos más largos de todas sus sonatas, junto con el de Hammerklavier, la n.11 op.22 y la n.7 op.10/3.

    • José Luis dijo:

      Yo lo que tengo más claro es que es muy bonito. 😀 Y que el marketing es importante: Esta sonata sería mucho más popular con un apodo, y con lo que dices, pongamos Sonata nº 16 «Rossini»?

  2. Pingback: Sonata para piano núm. 16 en Sol mayor, op. 31/1 (1802) | Ancha es mi casa

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